Alegría y dificultades del camino

Alegría

No pensemos en los imposibles. Ya hablaremos de ellos a su debido tiempo.  

No fabriquemos montañas gigantes en nuestra imaginación, las cuales, en la realidad son granitos de arena que superaremos fácilmente, si optamos por el bien. 

No es raro que algunas personas se hundan en la tristeza, cuando se pierde la alegría de vivir. “Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida en media pena” (refrán).  

No nos compliquemos la vida pensando en miserias futuras. La experiencia demuestra que muchos males o problemas que pensábamos que no tenían solución: nunca ocurrieron; y toda la energía y tiempo gastados   en prepararnos para afrontar esos males, resultaron inútiles. 

“Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías esperando la gran felicidad” (Peter s. Buck, 1892-1973. Escritor estadounidense) 

El pesimismo es un estado de ánimo en virtud del cual el sujeto percibe todos los fenómenos que le rodean, bajo la razón de mal.  

“La alegría profunda, que es espiritual, proporciona a nuestras percepciones un especial brillo“ (Anónimo). Esta alegría profunda puede ser sobrenatural, es decir, “la alegría es una virtud no distinta de la caridad, sino cierto acto y efecto suyo” (Santo Tomás) . 

 Valores propios del optimismo: alegría, fortaleza, audacia, humildad y las demás virtudes. 

El pesimismo psicológico tiene como disposición psicológica o estado de ánimo: la desesperanza, soberbia, vanidad, orgullo, jactancia, tristeza. 

No nos compliquemos la vida pensando en miserias pasadas: Jamás aceptar la mística de los “ojalás”: ojalá esto, ojalá lo otro. Hemos de atenernos a la realidad más inmediata. Es el presente el que tenemos que dominar con nuestra voluntad y lucha, con alegría auténtica. Necesitamos, por ello, atenernos a la realidad más material e inmediata, que no significa que no planeemos el futuro 

“Dormí y soñé que la vida era alegría; desperté y vi que la vida era servicio. Serví y descubrí que en el servicio se encuentra la alegría” (Rabindranath Tagore. Poeta y filósofo indio). Es decir, en el olvido de sí. 

“Nadie es feliz, en la tierra, hasta que se decide a no serlo. Así discurre el camino: dolor, ¡en cristiano¡, Cruz: Voluntad de Dios, Amor; felicidad aquí y, después, eternamente” (san Josemaría Escrivá. Surco, n.52). 

Lo verdaderamente importante es el cumplimiento exacto del deber de cada instante y hacer la voluntad de Dios en ello. 

Es preciso luchar para vivir, y para conseguirlo, ser generosos para seguir viviendo la esperanza. La única forma de ser positivos es rectificando nuestra intención en todos nuestros actos. El camino: buscar a Dios –casi todos lo hacemos- en las tareas cotidianas. Los católicos tienen el sacramento de la Confesión. 

La vida no es un camino insoportable que conduce sólo a la nada. Hay cielo y hay infierno. Si hacemos el bien y evitamos el mal, tendremos una vida eterna   con Dios, llena de felicidad, será   solo un cambio de casa. 

Si hacemos el mal, y no nos arrepentimos a Dios, es lógico que vayamos al infierno donde está el demonio y ahí todo es mal e infelicidad por siempre. 

Llenémonos de optimismo y alegría, haciendo el bien a los que lo necesitan. 

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