Categoría: Opinión y Reflexión

  • El aire que inhalamos nos arrebata el respiro

    Redacción Carlos Villa   Todos los días al exponerse a una ciudad tan compleja, dinámica y caótica como lo son la mayoría de las metrópolis mexicanas, adoptar un ritmo de vida sano y de bienestar integral se convierte en un privilegio que muy difícilmente se puede lograr.  Cuando hablamos de salud, no solo nos referimos a…

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  • La personalidad  madura y con criterio

    Redacción: Gabriel Martínez Navarrete  Comienza a manifestarse el criterio cuando sentimos que nuestro interés es cada vez mayor por los demás que por nosotros mismos. Madurez en lo espiritual, en lo familiar, en lo profesional y en las relaciones sociales.   La madurez va unida al criterio. La persona con criterio necesita preguntar y aprender de…

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  • Memoria y resiliencia: Hiroshima

    Redacción: Daniel Lee    Antes de la Segunda Guerra Mundial, la humanidad creyó que había aprendido suficientes lecciones sobre el costo del odio, el nacionalismo extremo y la deshumanización. El 6 de agosto de 1945 demostró exactamente lo contrario. Ese día, sobre Hiroshima, no sólo explotó la primera bomba atómica utilizada contra una población civil; también estalló una nueva era en la que la capacidad de destruir al ser humano superó cualquier límite conocido.   En cuestión de segundos desaparecieron ciudades, familias enteras, generaciones completas y buena parte de la confianza en que el progreso científico necesariamente conduciría al bienestar. Ochenta y un años después, Hiroshima sigue siendo mucho más que una fecha histórica: es el recordatorio permanente de lo que ocurre cuando la política renuncia a la razón y convierte a la vida humana en un cálculo estratégico.  Las cifras siguen siendo estremecedoras. Decenas de miles de personas murieron de manera inmediata y muchas otras fallecieron durante los meses y años posteriores por los efectos de la radiación. Quienes sobrevivieron cargaron durante décadas con enfermedades, discriminación y cicatrices físicas y emocionales imposibles de borrar. Pero quizá la mayor herida fue otra: la certeza de que la humanidad había cruzado un umbral del que ya no podía regresar. Desde entonces, el mundo vive bajo la sombra de las armas nucleares, una amenaza que nunca desapareció y que hoy, frente a nuevas tensiones internacionales, vuelve a cobrar inquietante actualidad.  Resulta paradójico que mientras cada aniversario de Hiroshima…

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