Cuidar a la persona humana

CUIDAR

¿Cómo proteger nuestra dignidad humana frente a la Inteligencia Artificial? Analizamos el llamado del Papa León XIV para desarmar los monopolios de la IA. 

Destino universal de los bienes  

Hoy, entre los bienes que están destinados universalmente a todos, debemos incluir también las nuevas formas de propiedad: patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas, datos. En un contexto donde la riqueza de las naciones depende cada vez más de conocimientos y tecnologías, cuando estos bienes quedan concentrados en las manos de unos pocos, sin adecuadas formas de intercambio y de acceso, se crea un nuevo desequilibrio que contradice el destino universal de los bienes y alimenta la brecha entre incluidos y excluidos, entre quienes pueden participar en la revolución digital y quienes permanecen al margen.” (Carta Encíclica Magnifica humanitas) del Papa León XIV, n.67). 

Y todos queremos estar del lado de los incluidos y que se respete nuestra dignidad humana con toda su carga de intimidad. Me ha sorprendido que numerosas personas accedan sin casi ninguna resistencia a entregar sus datos personales a una compañía de telefonía ante la amenaza de quedarse sin línea. 

Leyendo por segunda vez este documento del Papa me detengo a considerar otro punto, el n. 51 en el que nos habla del valor de la persona humana y de la igual dignidad de todos los seres humanos, apunta: San Juan Pablo II afirmaba que “el sentido más profundo de la dignidad de la persona humana, y de su unicidad, así como el respeto debido al camino de la conciencia, es ciertamente una adquisición positiva de la cultura moderna” (Veritatis splendor). Esta afirmación sigue las huellas ya trazadas por el Concilio Vaticano II, que había constatado un crecimiento en la conciencia de la excelsa dignidad de toda persona, de su valor superior a las cosas y de sus derechos y deberes universales e inviolables. Es importante vigilar (legislar yo diría) para que este crecimiento en la conciencia de la dignidad humana no sea ofuscado bajo la presión de nuevas ideologías o de determinados intereses de gran poder en el mundo de hoy. Entre estas ideologías considero particularmente insidiosa la que sugiere que toda persona deba ganarse o justificar su propio valor, hasta el punto de atribuir mayor valía a quienes son más eficientes y productivos. En semejante perspectiva, la persona termina reduciéndose a un medio para obtener resultados, a un recurso para ser usado y explotado, y no es reconocida como fin en sí misma, jamás instrumentalizable. Pero el valor ((ontológico)) de la persona no depende de lo que realiza o produce; existen derechos que corresponden a todos por el mero hecho de ser personas. Ningún poder humano puede legítimamente negarlos o limitarlos arbitrariamente.”(Centesimus annus).”   

Sin embargo, todo esto está en riesgo de oscurecerse, ante el avance de una tecnología que está transformando el mundo, la llamada Inteligencia Artificial, sin los controles jurídicos y tecnológicos adecuados. Y todo esto se da en un ambiente de opinión pública, sobre todo en los países ricos, cada vez más demandante de que existan estas regulaciones, por el mal uso que se ha dado a la nueva tecnología. No es extraño leer de jóvencitas y jovencitos que se suicidan, que disparan armas en las escuelas y; del reemplazo de empleos por la Inteligencia Artificial (IA). 

Este líder global que es el Papa León XIV dedica esta Encíclica a la custodia de la persona en el tiempo de la Inteligencia Artíficial. La Encíclica propone la protección social de los trabajadores cuyos empleos están amenazados por la IA, programas escolares adecuados, principalmente el respeto a los derechos humanos sobre todo el respeto a la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. 

Hay que desarmar a la IA dijo el Papa en su primera Encíclica, n 110. “Desarmar a la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es solo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio, para consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre los demás. Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humanoSignifica sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida. La tarea, hoy, no es solo ética o técnica; es ecológica en el sentido más radical, porque interpela una nueva dimensión de nuestra Casa común. La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora.” En el siguiente número de la Encíclica, el Papa hace un vehemente llamado a quienes desarrollan sistemas de IA. 

En el futuro intentaremos comentar algunos de los otros puntos importantes de este documento tan orientador para el adecuado cuidado de nuestro ecosistema actual. 

 

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