En un país que enfrenta crecientes desafíos en el ámbito alimentario, la reciente visita de Altagracia Gómez, Coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, a las instalaciones de producción de Alimento Para Todos tiene un significado estratégico importante. Este encuentro no fue solo un recorrido protocolario; fue un gesto de colaboración y responsabilidad compartida en torno a la seguridad alimentaria, un pilar esencial para el bienestar y la estabilidad de nuestra nación.
Rol de Alimento Para Todos
Desde 1995, Alimento para Todos IAP ha trabajado incansablemente para erradicar el hambre y el desperdicio, y recibe esta visita como una clara señal de la colaboración multisectorial que necesitamos para aumentar el impacto y avanzar con firmeza hacia el 2030.
La visita de Altagracia Gómez
La visita tuvo lugar en el área de Producción, el núcleo logístico donde hace realidad la misión: recuperar alimentos y productos básicos para distribuirlos de manera eficiente a quienes enfrentan inseguridad alimentaria; fue aquí, en medio del constante flujo de productos rescatados, donde la invitada pudo observar de primera mano la complejidad y el rigor de una operación que beneficia a más de 160,000 personas y rescata miles de toneladas de alimentos, evitando que se desperdicien.
Operación, logística y trazabilidad
Durante el diálogo con el equipo, se comentó que enfocan en los mecanismos de eficiencia, la trazabilidad de las donaciones y la importancia de contar con una logística ágil, fundamental para asegurar que los alimentos lleguen en óptimas condiciones a quienes los necesitan. Esta interacción directa con la operación ofrece una perspectiva valiosa sobre los desafíos y oportunidades del sector, información crucial para el diseño de políticas públicas y la creación de alianzas efectivas.
El significado de este encuentro va más allá de lo anecdótico; México enfrenta desafíos estructurales en su sistema agroalimentario, evidenciados por un aumento sin precedentes en las importaciones de granos básicos —como el maíz, la soya y la canola— y por una preocupante disminución en las exportaciones agropecuarias.
Este panorama resalta la necesidad urgente de fortalecer tanto la producción nacional como las redes de resiliencia interna, con el fin de proteger a la población más vulnerable de la inestabilidad de los mercados internacionales. En este contexto, el trabajo de organizaciones como Alimento Para Todos cobra una importancia crucial. No sólo abordan el hambre de manera inmediata, sino que también actúan como un estabilizador social y un promotor de la economía circular, fomentando al mismo tiempo el desarrollo comunitario.
La visita de la Altagracia Gómez reconoce esta doble función: la humanitaria y la sistémica. Su papel como coordinadora del Plan México, una estrategia a largo plazo para reposicionar al país en las cadenas globales de valor y fortalecer la producción interna, resuena de manera natural con nuestra labor cotidiana.
Visión 2030 y alianzas
Su presencia en las instalaciones constituye un fuerte respaldo a este principio de corresponsabilidad. Muestra un entendimiento de que el camino hacia un México sin hambre no puede recorrerse en solitario.
Para Alimento Para Todos, cuya visión es ser un referente en innovación, sostenibilidad y compromiso social en la erradicación del hambre, este tipo de alianzas estratégicas es el motor que impulsará nuestro crecimiento. La meta, establecida hacia 2030, es ambiciosa: alimentar a 300,000 personas que enfrentan inseguridad alimentaria.
La visita de Altagracia Gómez a Alimento Para Todos representa un hito importante. Es la materialización de un diálogo necesario entre la visión estratégica del desarrollo nacional y la acción concreta de primera línea. Refleja una comprensión profunda de que la seguridad alimentaria es un tema que conecta la productividad agrícola, la estabilidad económica, la justicia social y la paz en nuestras comunidades.



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