IBBY México y el difícil reto de acercar la lectura a los más jóvenes desde 1979

Redacción Carlos Villa 

“Leer son como vacaciones de la mente” y en un mundo que viaja tan rápido, el poco tiempo que nos queda para nuestro esparcimiento lo necesitamos para descansar, así nos lo exige el cuerpo. Pero ¿dónde quedan nuestras aficiones o la curiosidad por conocer cosas nuevas?

Las oportunidades de imaginar universos nuevos están al alcance de abrir una página y sumergirte en sus letras, y libros hay en estantes listos esperando a ser descubiertos, pero la realidad es que el hábito de leer en México no es uno que practiquemos, para la mayoría, abrir un libro solo sucede por obligación para estudiarlo, implica pérdida de tiempo y leer se convierte en un privilegio al que solo acceden quienes tienen el espacio para hacerlo por afición.

A pesar de los esfuerzos que vienen desde el gobierno por apostarle a mayores bibliotecas públicas en los municipios, ferias del libro en plazas públicas para obtenerlos a bajo costo o la iniciativa propuesta recientemente en CDMX de leer mientras viajas por los cielos en las líneas del Cablebús, la gente sigue sin reparar en las historias por no encontrarles cierta productividad o aportación para sus vidas diarias.

La sociedad civil también notó este problema, y siempre consciente de lo fracturado que está el tejido social y la falta de educación enriquecedora para aspirar a mejores oportunidades, hace varios años llegaron organizaciones para apostarle a acercar la lectura a todas las personas, y que deje de suponerse como un requisito escolar o una pérdida de tiempo.

Esta premisa es una de las más importantes para IBBY México, International Board On Books For Young People u Organización Internacional para el Libro Juvenil, que desde su llegada a suelo mexicano en 1979 bajo los esfuerzos de Carmen Esteva de García Moreno y Pilar Gómez, académicas de tiempo completo, buscan que la literatura llegue a los niños y a las juventudes para alimentar mentes creativas e imaginar posibilidades distintas.

Aunque las contribuciones al hábito lector que IBBY ha incentivado desde su llegada, el trabajo de esta organización internacional encuentra sus raíces después de la Segunda Guerra Mundial, cuando nacen organismos como ONU y Unicef con la preocupación de evitar conflictos bélicos de cara al futuro.

Durante este tiempo de reconfiguración cultural mundial, IBBY surge cuando Jella Lepman, bibliófila alemana encuentra un país marginado, fracturado por las guerras, polarizado y sumamente dividido, y en colaboración con el Castillo de Blutenburg en Munich IBBY nace formalmente en 1953 con el firme de objetivo de llevar el arte de la literatura a las mentes más frescas, para abrazar las diferencias desde el amor y no desde lo combativo.

La labor en el rescate cultural de las sociedades en México y en el mundo es algo que IBBY se toma muy en serio, con presencia en casi ochenta países, esta organización sin fines de lucro mantiene el firme compromiso de llevar a todos los rincones de las naciones el arte, la literatura y las letras, como parte de enriquecer la imaginación, la creatividad y la interculturalidad entre las infancias y las juventudes.

Con la publicación de boletines mensuales, eventos, guías de recomendaciones y espacios en las comunidades más segregadas llamados Bunkos para acercar los libros a donde más los necesitan, IBBY México no desiste en la labor de hacer a la literatura, en fusión con la educación, como dos herramientas indispensables para la formación de mejores ciudadanos que, con el tiempo, buscarán una mejor calidad de vida para su país y ellos mismos.

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