Redactor: Carlos Hernández Huerta
Los obstáculos en movilidad a los que se enfrentan las PCD visual en nuestro país son varios; desde el difícil acceso al transporte público por falta de inclusión, las vialidades y calles con baches, hasta la poca capacitación por parte de las autoridades o servicios de transporte en la materia. Para estas personas, un perro guía significa un par de ojos y cuatro patitas que los acompañan y cuidan en su camino.
Entrenarlos no es tarea sencilla, por ello la primera escuela en México y América Latina en capacitar y entrenar a perros guía es tan importante para la Sociedad Civil. Constituida oficialmente en 1995, esta institución se encarga no solo de desarrollar a futuros perros guía, sino también de rehabilitar a personas ciegas o de baja visión.
Detrás de una labor altruista existe un ángel esperanzador; Silvia Lozada.
A los tres años Silvia perdió la vista, pero eso no la detuvo a continuar con su vida y buscó la forma de seguir adelante. Esto le permitió a la edad de 19 años recibir a su primer perro guía y desde entonces, ser usuaria por más de 4 décadas.
En respuesta a las dificultades que tenían más personas con discapacidad visual, Silvia se motivó a fundar esta escuela en 1988 y desde entonces, no detiene su labor incluso con las dificultades que enfrenta la organización.
El riesgo de un cierre definitivo de la institución.
Desde 2015 la escuela enfrenta una crisis financiera agravada por la pandemia. La institución corre el inminente riesgo de parar sus actividades. Hoy más que nunca requieren del apoyo de la sociedad mexicana para continuar.
Por medio de gofundme, actualmente la institución está recaudando fondos para salvar la escuela. La meta de la actual campaña es de 1.5 MDP y se han recaudado poco más de $600,000 pesos, por lo que hacen extensa la invitación a donar para que no paren las actividades, ya que la meta para poder volver a operar con normalidad se fija en 5 MDP.
También existen diferentes maneras de apoyar a la IAP, ya sea con donativos en especie o haciendo uso de los múltiples servicios que ofrecen como servicio veterinario, entrenamiento de obediencia básica y pensión canina. Además de ofrecer visitas guiadas, talleres de braille y desayuno a ciegas, con el objetivo de fomentar la inclusión y concientización de las PCD visual.
Cada año una nueva graduación y jubilación demuestran el imparable esfuerzo.
Ala fecha 154 binomios se han formado desde la fundación de la institución, lo que representa un logro que refleja el trabajo en la escuela gracias a un gran equipo operativo encabezado por la Directora General Isabel Gutiérrez. Para celebrar cada que se forma un binomio de persona ciega – perro guía, se realizan ceremonias de graduación y a su vez, también de jubilación cuando un perro guía ha cumplido su labor.
En estos eventos se reúnen aliados, beneficiarios y medios de comunicación con el propósito de celebrar el hito de cada binomio formado y a pesar que la situación financiera es complicada, siempre encuentran la forma de realizar las graduaciones, incluso de forma virtual.
El impacto que estos momentos genera, le otorgan a la organización el respaldo para seguir buscando el apoyo de la sociedad y del sector privado, con el fin de que conozcan la escuela y puedan ser parte de los diferentes programas y así no abandonar la vocación que con altruismo se ha hecho durante más de 3 décadas.
Salvar la Escuela para Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos IAP es posible y cualquier aportación importa. La institución no deja de trabajar y su convicción les ha concedido la misión de contribuir al bienestar, independencia, movilidad y autoestima de las personas con discapacidad visual. Un paso adelante para la inclusión social en México es indiscutible gracias a esta admirable escuela.


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