El deporte: cómo aprovechamos el mundial de futbol

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El Mundial de futbol llega a México: Descubre cómo vivir la pasión deportiva con fraternidad, respeto y la oración del Papa por los valores del deporte. 

México y los mexicanos podemos aceptar que somos un país festivo, disfrutamos y compartimos el buen humor durante los preparativos, en el transcurso del evento y, más adelante, al recordarlo. Eso provoca un contagio positivo pues ese estado de ánimo desencadena otros beneficios como estar de buen humor y así es más agradable socializar o afrontar alguna dificultad. 

 

En este mes se llevará a cabo el Mundial de futbol y se nota la expectativa de todos. Las autoridades se han esforzado en mejorar la ciudad: los servicios públicos, las señalizaciones y el deseo de mostrar nuestro país pues nos enorgullece lo que tenemos, lo que hacemos y cómo lo hacemos. Somos comunicativos. 

 

El auténtico amor a lo nuestro ha de llevarnos durante este mes a disfrutar los partidos y a la vez aprender del pasado a no agredir a quienes no piensan igual, esto es a quienes no le van a nuestro partido, o peor si apoyan al que menos nos gusta. No perdamos la oportunidad de convivir de buen modo con quienes piensan diferente. Y lo practicado este tiempo seguir viviéndolo. 

 

Además, con estas actitudes secundamos la intención del papa León XIV para este mes. Pidió rezar durante el mes de junio por los valores del deporte desea que “el deporte sea un lenguaje universal que acerque culturas, que una a los pueblos y siembre respeto, solidaridad y superación personal”. En nuestro país tenemos una gran oportunidad y no la debemos ignorar. 

 

El Papa reconoce en los valores del deporte la capacidad de “unir personas, derribar barreras y crear espacios de encuentro entre culturas y generaciones”. 

 

Nos hace ver que en un tiempo en el que la competencia puede convertirse en rivalidad vacía y la exclusión deja fuera a muchos, es importante redescubrir el verdadero sentido del deporte como escuela de fraternidad, respeto y solidaridad.  

 

El mensaje termina con la oración que está más abajo y concluye con una invitación a unirse espiritualmente a esta intención, al recordar que nadie está solo cuando reza en comunión con millones de fieles. Y México ha demostrado en el pasado esa capacidad. 

 

Señor de la vida, 

te damos gracias por el don del deporte, 

por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos, 

por las amistades que nacen en la cancha 

y la alegría de jugar en equipo. 

 

Tú nos enseñas que, en la vida, como en el juego, 

nadie se salva solo. 

Necesitamos del otro para crecer, 

para aprender a respetar, superar límites, 

y celebrar juntos los logros alcanzados. 

 

Te pedimos que el deporte sea siempre 

escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, 

espacio de encuentro y no de exclusión, 

camino de paz y no de violencia. 

 

Haz que quienes practican, entrenan o animan 

descubran en el deporte un lenguaje universal 

que acerca culturas, une pueblos, 

y siembra respeto, solidaridad y superación personal. 

 

Señor Jesús, 

que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo, 

colaborando con esfuerzo y alegría, 

viviendo con humildad en la derrota 

y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección. 

 

Que nunca falte en nosotros tu Espíritu, 

que nos hace un solo equipo, unido contigo 

para construir comunión y fraternidad en la historia.  

Amén. 

 

 

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