Redacción: José Enrique Flores Juárez
En México, las oportunidades educativas y el acceso a mejores condiciones de vida no llegan de la misma manera a todas las comunidades. Frente a esta realidad, la Fundación Ingeniero Alejo Peralta y Díaz Ceballos I.B.P. impulsa iniciativas que buscan reducir las desigualdades y generar beneficios duraderos para los sectores más vulnerables de la población.
Creada en 1997 en memoria del ingeniero Alejo Peralta y Díaz Ceballos, la organización es una institución de beneficencia privada dedicada a la asistencia social y al fomento de la cultura, la ciencia, la tecnología y la educación. Su labor parte de una visión: contribuir al bienestar social mediante el desarrollo de capacidades, el impulso al conocimiento y el apoyo a personas y comunidades que enfrentan carencias.
Uno de los ejes principales de su trabajo es la educación, área a la que la Fundación dirige una parte importante de sus recursos. Su propósito no se limita a facilitar el aprendizaje, sino también a ofrecer herramientas que permitan a las personas ampliar sus oportunidades laborales y continuar con su formación.
Enseñar para abrir nuevas oportunidades
En 2008, la Fundación puso en marcha el programa Enseñando para una vida mejor, dirigido a jóvenes de comunidades rurales marginadas que, por dificultades económicas, tuvieron que abandonar sus estudios o se encontraban en riesgo de hacerlo.
La iniciativa busca acercar conocimientos tecnológicos a jóvenes de entre 15 y 25 años mediante una unidad móvil equipada con ocho estaciones de trabajo, conexión a internet satelital y herramientas informáticas. De esta manera, la capacitación puede llegar a localidades alejadas de las grandes ciudades, donde el acceso a recursos digitales suele ser limitado.
El programa contempla conocimientos básicos sobre computación, procesadores de texto, internet, correo electrónico y manejo de dispositivos periféricos. También incorpora ejercicios de lectura, escritura y matemáticas para que los participantes puedan aplicar lo aprendido en su vida cotidiana, en la escuela o en el ámbito laboral.
De acuerdo con los datos publicados por la Fundación, entre agosto de 2008 y enero de 2017 se capacitó a 4 mil 646 alumnos: 2 mil 547 mujeres y 2 mil 99 hombres. Durante ese periodo se realizaron 204 visitas y se impartieron 612 cursos. La organización señala que el programa es gratuito y está financiado completamente por la institución.
Este esfuerzo busca reducir la brecha digital y brindar herramientas que permitan a los jóvenes mejorar sus oportunidades de empleo o retomar sus estudios.
Apoyo social que llega a distintas comunidades
La educación es uno de sus principales ejes, pero no el único. La Fundación también desarrolla actividades de asistencia social, atención a la salud, protección ambiental y apoyo ante emergencias y desastres naturales.
Entre sus acciones se encuentra la construcción y donación de viviendas para más de mil 500 familias que perdieron sus hogares o estuvieron en riesgo de perderlos a causa de fenómenos naturales en estados como Oaxaca, Veracruz, Puebla, Guerrero y Estado de México.
Asimismo, ha participado en iniciativas de apoyo humanitario. En 2013, por ejemplo, reportó el envío de 50 mil despensas a comunidades afectadas por los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel. También ha canalizado recursos a instituciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas Cruz Roja Mexicana, Teletón, AMANC y Casa de la Amistad para Niños con Cáncer.
Otro de sus programas permanentes es Un invierno sin frío, enfocado en reunir alimentos, ropa y juguetes para entregarlos en comunidades rurales con altos niveles de marginación en el Estado de México. La convocatoria de donaciones está abierta al público, de acuerdo con la información disponible en su portal.
Educación, salud y medio ambiente como motores de bienestar
La Fundación también ha respaldado proyectos relacionados con la formación profesional y la salud pública. Entre sus iniciativas se encuentran la colaboración en simposios y diplomados, así como el impulso de cátedras especializadas en instituciones como la Universidad Anáhuac y el Centro Médico ABC.
En materia de atención médica, ha otorgado apoyos a centros de salud y clínicas rurales, incluyendo servicios ubicados en comunidades de Puebla y del Estado de México. Estas acciones buscan contribuir a que las poblaciones con mayores carencias puedan contar con mejores condiciones de atención.
En cuanto al medio ambiente, la institución incluye este tema entre sus áreas de trabajo y contempla actividades relacionadas con la conservación y el cuidado de los recursos naturales. Su sitio también documenta iniciativas vinculadas con la protección de la tortuga marina y el manejo de residuos electrónicos.
La Fundación establece como valores la honestidad, la responsabilidad y el compromiso social. También plantea que los recursos deben administrarse cuidadosamente y destinarse a proyectos capaces de generar beneficios positivos a largo plazo.
Una labor que busca dejar huella
A través de sus programas educativos, acciones de beneficencia y colaboración con otras instituciones, la Fundación Alejo Peralta busca contribuir al desarrollo de comunidades que enfrentan dificultades económicas y sociales.
Su trabajo refleja que la asistencia social puede tomar distintas formas: desde acercar herramientas tecnológicas a jóvenes que viven en localidades rurales, hasta apoyar a familias afectadas por desastres naturales o fortalecer los servicios de salud.
Más allá de los recursos entregados, iniciativas como estas ponen sobre la mesa la importancia de generar oportunidades que permanezcan en el tiempo. La educación, el acceso a la salud y la solidaridad comunitaria son parte de un mismo propósito: construir mejores condiciones de vida para quienes más lo necesitan.


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