Nutrición para fortalecer los huesos: hábitos cotidianos que pueden prevenir la osteoporosis

Redacción: Flor Rojas

Cada mañana, al levantarnos de la cama, caminar hacia la cocina, cargar las bolsas del mercado o subir unas escaleras, nuestros huesos hacen posible algo que pocas veces nos detenemos a pensar: movernos, sostener nuestro cuerpo y realizar las actividades que forman parte de la vida cotidiana.

Sin embargo, existe una enfermedad que puede debilitarlos progresivamente sin provocar síntomas evidentes durante años. Se trata de la osteoporosis, una condición que disminuye la densidad y la resistencia de los huesos, haciéndolos más susceptibles a fracturas, incluso después de una caída leve o un golpe que en otras circunstancias no causaría una lesión grave.

En el marco del Día Mundial de la Osteoporosis, que se conmemora cada 20 de octubre, la atención se dirige a la importancia de cuidar la salud ósea durante todas las etapas de la vida.

Una enfermedad que puede avanzar sin avisar

La osteoporosis se desarrolla cuando los huesos pierden densidad y resistencia. Este proceso puede avanzar sin dolor ni señales claras, de modo que algunas personas descubren que la padecen hasta que sufren una fractura, especialmente en la cadera, la muñeca o las vértebras.

Aunque puede afectar a mujeres y hombres, el riesgo aumenta con la edad y es especialmente importante después de la menopausia. También influyen los antecedentes familiares de fracturas, determinadas enfermedades, el uso prolongado de algunos medicamentos, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y una alimentación insuficiente en nutrientes esenciales.

Reconocer estos factores permite conversar con un profesional de la salud sobre la necesidad de una evaluación. La densitometría ósea es una de las pruebas utilizadas para medir la densidad mineral de los huesos y contribuir al diagnóstico de la osteoporosis.

La detección oportuna importa porque permite tomar decisiones antes de que ocurra una fractura. Y aunque no todos los casos pueden prevenirse, sí existen medidas que ayudan a cuidar los huesos y a reducir el riesgo.

¿Qué papel tiene la alimentación en la salud de los huesos?

Los huesos no son estructuras inmóviles ni permanecen iguales durante toda la vida. El tejido óseo se renueva constantemente, y para mantenerlo necesita energía, proteínas, minerales y vitaminas. Por eso, la nutrición no es un complemento menor: forma parte de las bases para conservar la salud del esqueleto y la función muscular.

La Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF, por sus siglas en inglés) identifica el calcio, la vitamina D y las proteínas como nutrientes esenciales para la salud ósea. Las necesidades varían según la edad y las condiciones de cada persona, por lo que una alimentación adecuada debe considerar las características individuales.

Calcio: un mineral fundamental para los huesos. Gran parte del calcio del organismo se encuentra en el esqueleto, donde contribuye a dar estructura y resistencia a los huesos. Puede obtenerse mediante alimentos como leche, yogur, queso, sardinas con espinas comestibles, algunas verduras y productos fortificados.

Vitamina D: necesaria para aprovechar el calcio. Esta vitamina favorece la absorción intestinal del calcio. Se encuentra en ciertos pescados grasos, huevos y alimentos fortificados; el organismo también puede producirla mediante la exposición de la piel a la luz solar.

Proteínas: soporte para los huesos y los músculos. Además de formar y reparar tejidos, las proteínas ayudan a mantener la masa muscular. Entre sus fuentes están los huevos, el pescado, las carnes, los lácteos, los frijoles, las lentejas y otras legumbres.

Otros nutrientes, como el magnesio y la vitamina K, también participan en procesos relacionados con la salud ósea. Una dieta variada que incluya verduras, frutas, legumbres, semillas y frutos secos puede contribuir a cubrir estas necesidades. No obstante, ningún alimento por sí solo previene o cura la osteoporosis: lo importante es el conjunto de hábitos y, cuando corresponde, la atención médica.

Fortalecer los huesos también implica moverse

La alimentación es una parte de la prevención, pero no la única. La actividad física que incluye ejercicios con carga de peso, fortalecimiento muscular y entrenamiento del equilibrio ayuda a mantener la función de los huesos y los músculos.

Caminar, realizar ejercicios de fuerza adaptados a las capacidades personales y practicar actividades que favorezcan el equilibrio pueden formar parte de una rutina saludable. Para quienes ya tienen osteoporosis o antecedentes de fracturas, es importante que el ejercicio se adapte a su condición y que se eviten movimientos que puedan aumentar el riesgo de lesión. Un profesional de la salud puede orientar sobre las actividades más adecuadas.

También conviene evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol y revisar los espacios del hogar para reducir el riesgo de caídas. Son acciones cotidianas que, junto con una alimentación suficiente y variada, ayudan a proteger la movilidad y la independencia.

El trabajo de las organizaciones para cuidar la salud ósea

La prevención y la atención de la osteoporosis requieren información confiable, profesionales capacitados y personas que puedan reconocer sus factores de riesgo. En este ámbito, las organizaciones médicas y de la sociedad civil contribuyen a difundir conocimientos, impulsar la formación especializada y promover una mayor atención a la salud de los huesos.

Un ejemplo es la Asociación Mexicana de Metabolismo Óseo y Mineral A.C. (AMMOM), una organización multidisciplinaria sin fines de lucro fundada en 1996. Su labor incluye actividades de formación para profesionales de la salud, cursos de acreditación en densitometría ósea y espacios de actualización científica relacionados con la osteoporosis y otras enfermedades metabólicas óseas. A través de estas acciones, contribuye a fortalecer los conocimientos necesarios para mejorar el diagnóstico y la atención de estas condiciones.

Cuidar los huesos es cuidar la vida cotidiana

Poder levantarse sin ayuda, caminar por el barrio, trabajar, cargar las compras, jugar con los hijos o nietos y conservar la independencia son acciones que solemos dar por sentadas hasta que una lesión o una enfermedad las vuelve difíciles.

La osteoporosis puede poner en riesgo esa autonomía, pero informarse sobre los factores de riesgo, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física adecuada y consultar a tiempo puede marcar una diferencia.

En este Día Mundial de la Osteoporosis, el llamado es a mirar más allá de lo que vemos: los huesos sostienen buena parte de nuestra vida cotidiana, aunque pocas veces pensemos en ellos. Cuidarlos comienza con hábitos que podemos construir desde hoy, pero también con la decisión de no ignorar las señales de riesgo y buscar atención cuando hace falta.

Porque fortalecer los huesos no se trata únicamente de prevenir una fractura: se trata de conservar, durante el mayor tiempo posible, la posibilidad de movernos, participar y vivir con autonomía.

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