Redacción Ana Teresa López de Llergo
Nos estamos acostumbrando a adoptar palabras en inglés y vale la pena darnos cuenta del motivo. A veces es necesario hacerlo porque necesitamos referirnos a un hecho generalizado y es necesario abordarlo para dar criterio que llegue a todos y con rapidez. En este caso se trata de “clickbait”.
Esta palabra expresa una táctica digital para atraer la atención por medio de un título o por imágenes sensacionalistas y lograr el clic en un enlace. Y así se pueden desencadenar cadenas de clics. Estas respuestas exacerban la curiosidad y secuestran la atención. Si la respuesta de alguien es ir de un clic a otro y a otro y a otro ¿qué sucede? Ver el reloj y asombrarse del tiempo transcurrido…
Es muy necesario que los adultos analicen lo inerme que se puede estar ante la “magia” que puede encerrarse en los recursos cibernéticos, tan útiles y necesarios para obtener tantos datos o tanta información necesaria para desempeñar el trabajo o para conseguir datos de manera inmediata y resolver algún asunto de manera inmediata o responder algún asunto complicado.
Dos propósitos deben hacerse para no ser una presa fácil de esas tácticas tan bien diseñadas. Medir el tiempo que dedicaremos a esas investigaciones y poner recursos para no dejarse absorber. Tomar nota de algo que nos puede ayudar para regresar a esos datos, una vez terminado el asunto que en ese momento nos ocupa.
Tenemos también la oportunidad de ser sinceros y valientes para responder al modo de aprovechar los inventos. Si nos hemos dejado seducir es importante poner remedio y fortalecer el carácter proponiéndonos un horario exigente, hasta cumplirlo con puntualidad después de esforzarnos y vencer los altibajos en nuestra conducta.
Además, los adultos entenderemos lo inerme de la niñez ante esas “ofertas” tan accesibles. Es el momento de entender las tremendas consecuencias para el desarrollo de esas criaturas: infantes y adolescentes. La consecuencia es el grave deterioro para forjar el carácter. Es muy fácil dejarse llevar y así llegar a la juventud y a la adultez como veletas sin rumbo.
También es la oportunidad para distinguir a la auténtica comunicación, no es sólo captar la atención y mantener entretenido. La comunicación ofrece auténticos conocimientos y con ellos hay aprendizaje y así podemos planear, diseñar y llevar a cabo proyectos. Aportamos al desarrollo. Esto es algo valiosísimo, no lo arrinconemos, está en nuestro futuro.


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