Redacción Carlos Villa
Los seres humanos no estamos por encima de la naturaleza ni por nuestra inteligencia podemos administrarla, saquearla y explotarla a nuestro sabor sin medida alguna, el cambio climático y las alteraciones en el entorno nos demuestran cómo a consecuencia de nuestras acciones, el ambiente está cambiando.
Afectaciones en la naturaleza existen en cada parte de ella, en su fauna, la vegetación local, la climatología y las regiones naturales, pero quizá en el agua sea donde se manifieste peor el daño. El año pasado la ONU declaró que cada 27 de agosto se conmemoraría el Día Mundial de los Lagos para crear consciencia en el mundo sobre esta pequeña cantidad de agua dulce que queda en el planeta.
Los lagos no existen en abundancia a diferencia del agua oceánica, ellos pertenecen al escaso 3% de agua dulce que alberga el planeta, distribuida entre manglares, lagunas, glaciares, acuíferos y ellos mismos.
Por eso, la declaración de este día no solo es para reafirmar simbólicamente la importancia y necesidad de mantener estos espacios libres de contaminación, sino de recordar que toda la naturaleza está protegida por leyes y marcos regulatorios que garanticen la protección hacia el medio ambiente.
En nuestro país, la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente publicada desde 1988 y cuya última reforma fue publicada a principios de este año, establece en una serie de 204 artículos contenidos en 156 páginas todos los derechos a los que la naturaleza en suelo mexicano tiene garantizados.
Entre los más sobresalientes, se habla acerca de procedimientos en caso de contaminación de suelos, por energía nuclear, implementación de políticas ambientales desde el Estado, así como otra serie de reglamentaciones específicas para la administración de la naturaleza mexicana.
En el mundo, bajo el marco del Derecho Internacional, el Programa de Naciones Unidos para el Medio Ambiente (PNUMA) a través de convenciones como el Acuerdo de París o el Convenio de Estocolmo también garantiza en sus estatutos que toda la naturaleza albergada en los estados miembros de la organización sea reconocida como objetos de derechos.
A propósito del del Día Mundial de los Lagos, por ejemplo, en nuestra ley mexicana de derechos ambientales se establece en el Artículo 53 que las áreas de protección de recursos naturales serán todas aquellas contenidas en reservas federales, entre las cuales están manantiales, ríos, lagunas y por supuesto los lagos antes mencionados.
Así, a pesar de todo el marco regulatorio que existe en México y en el mundo para velar por los derechos ambientales, la realidad es que la naturaleza se sigue viendo desfavorecida por los efectos provocados por la nueva realidad climática, y más allá de días o efemérides para hacer consciencia, se necesita de la aplicación en la práctica de políticas que defiendan al ambiente.


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