Redacción Carlos Villa
Existen enfermedades y padecimientos que por su naturaleza se manifiestan de forma más impactante que otras, sin embargo, algunas por muy silenciosas que avancen terminan apoderándose de nuestro cuerpo poco a poco.
La enfermedad del coats es una de ellas, una que se puede adentrar en los ojos de los recién nacidos o los primeros años de la infancia cuyos efectos van desde estrabismo, acumulación de líquidos en la retina o hasta la pérdida de la visión parcial o total en un ojo.
Término acuñado así en 1908 en honor al apellido del escocés George Coats, médico pionero en detectarla, estudiarla y darle nombre. Proveniente de una familia dedicada a la medicina, George como estudiante y posteriormente como profesional de la salud, dedica sus estudios en Londres a ahondar en el mundo de la oftalmología y es en los adentros de esta disciplina donde descubre el extraño padecimiento.
La enfermedad de coats obedece sus orígenes a una respuesta todavía desconocida por la ciencia, los profesionales de la salud no encuentran un gen, patrón o cromosoma distintivo que permita hallar indicios sobre el padecimiento en la información genética.
Sin embargo, puede advertirse que además de la manifestación más previsible como la pérdida parcial de la visión en algún ojo, dilataciones en la retina, color blanco exuberante de la misma en lugar del negro, así como el desprendimiento de la propia rutina son signos iniciales del padecimiento.
Aunque estadísticamente son más los varones a quienes les sucede este padecimiento y es en los primeros años de vida en la etapa de la infancia cuando se presentan los hallazgos, se trata de solo un número y pueden existir alrededor casos aislados e historias de mujeres o personas de realidades distintas a quienes le suceden.
Afortunadamente, gracias al avance de la ciencia, la tecnología y la perfección de los instrumentos de investigación en la medicina y muchas más disciplinas, si es detectado oportunamente el daño ocular puede irse atendiendo gradualmente y disminuir los daños a largo plazo, pues como todo, se trata de una enfermedad progresiva.
Sin embargo, la realidad es que los tratamientos y las oportunidades no son para todos, y se convierten en un privilegio adquisitivo que solo quienes son víctimas de Coats pueden costearlo si es que sus finanzas se lo permiten. En este sentido, la salud sigue siendo un lujo.
Una de las alternativas es la fotocoagulación, técnica que consiste en usar un haz de luz para realizar pequeñas quemaduras en la retina y actuar como cicatrices para cerrar vasos sanguíneos inundados en el espacio ocular.
La crioterapia también es una opción interesante, pues juega con las temperaturas más bajas generando la percepción de un frío intenso en el que se coloca una sonda de esta magnitud en la parte externa del ojo, y así se crea una cicatriz congelada que también puede ayudar a sanar la pared ocular desgarrada o desprendida.
Así, conforme las innovaciones científicas avanzan, las esperanzas para las personas también lo hacen, y quienes lamentablemente son víctimas de este padecimiento pueden comenzar a soñar en una alternativa.
En nuestro país se cuenta con poca información y desarrollo de investigación sobre esta enfermedad, aunado a la infraestructura deficiente en los sistemas de salud tampoco existen espacios para detectarse tempranamente, mucho menos para atenderla dentro del sector público.
Según reportó en una nota informativa la Secretaría de Salud SSA en 2024, los casos equivalen a 200 por cada millón de habitantes, e incluso ni siquiera existen registros epidemiólogos que le sigan el paso dada su condición de inusual entre los mexicanos. Sin embargo, la dependencia enfatiza en que la prevención y el chequeo ocular son clave para detectarla.
Cada 17 de agosto se conmemora este padecimiento para crear consciencia en la cultura ocular y la creación de campañas de prevención para fortalecer la cultura de cuidar el ojo, ¿Cuántas veces no nos tallamos los ojos por enrojecimiento? ¿En algún momento reparamos en no exponernos explícitamente a fuertes dimensiones de luz?
Son algunas de las preguntas que podríamos plantearnos de cara a la posible aparición de condiciones inusuales para estar atentos y saber qué hacer en caso de surgir eventualmente.


Deja un comentario