La educación es la base para construir el futuro. El texto “Recomenzar siempre la actitud profunda de educar” reflexiona sobre la importancia de formar a niños y jóvenes con valores como esperanza, generosidad y responsabilidad social.
El futuro pertenece a todos. Pero son los jóvenes los lo van a forjar, estén bien o mal preparados. Los jóvenes son los que ocuparán los puestos que dejen los adultos de hoy. Es necesario poner los medios para formar a la juventud, de modo que pueda afrontar las dificultades del mundo del mañana. Es algo que todos suponemos que se hace, pero que no es así.
Es preciso verificar si se está educando a los jóvenes en la dirección correcta. Se trata de un problema real, que ninguna persona responsable puede soslayar, por el sencillo hecho de la ley del cambio de generaciones: corresponde a quienes ahora estudian forjar el porvenir. Donde están hoy los adultos, mañana estarán los que hayan nacido después del año 2000, y así sucesivamente.
La juventud recibirá una sociedad que no eligió, que no construyó, de la cual forma parte y de la que debe hacerse responsable, por sacarla adelante de la mejor manera.
No me refiero sólo al progreso técnico, sino al sentido de la vida con el que se le educa. Lo que en primavera se siembra en otoño se cosecha.
Si se da a los jóvenes un sentido de trascendencia de la realidad y de la vida. Si se les habla de lealtad, sinceridad, docilidad, generosidad, optimismo, alegría, esperanza, de trabajo bien hecho y de obras de servicio, tendremos toda la razón en esperar que quienes vengan detrás de nosotros harán las cosas bastante mejor que como las estamos haciendo hoy, aprovechando nuestra experiencia.
Si a los niños y jóvenes se les educa en un ambiente materialista, de comodidad, protesta, egoísmo, imposición, será difícil pensar que vendrán tiempos mejores. Los que vengan después de nosotros con un mundo mejor, es porque han hecho las cosas con esperanza y con amor, que nosotros les hemos enseñado.
Recomenzar, corregir los errores y mejorar siempre son actitudes que hemos de trasmitir a quienes nos siguen. Fuera pesimismos. Y sí alegría constante.


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