En el marco del Día del Niño y la Niña, Casa Hogar Ayuda y Solidaridad con las Niñas de la Calle, IAP, invita a reflexionar sobre el adultocentrismo y la necesidad de reconocer a las niñas como protagonistas con voz propia. Históricamente invisibilizadas, hoy se busca garantizar su participación, autonomía y derechos, transformando estructuras de poder que perpetúan el silencio.
Este #DíaDelNiñoyNiña, las agendas suelen llenarse de festejos. Sin embargo, en Ayuda y Solidaridad con las Niñas de la Calle, IAP. (#CasaHogarAyS) consideramos que, más allá de la celebración, esta fecha es una oportunidad vital para reflexionar sobre una estructura de poder que solemos ignorar: el adulto centrismo.
Históricamente, la niñez fue vista apenas como una etapa de “adultos pequeños” en espera. Hasta bien entrado el siglo XVII, a niñas y niños se les consideraba propiedad familiar y sus necesidades propias eran invisibilizadas. Para generar conciencia sobre los desafíos que enfrenta la niñez en el mundo, pero en especial las niñas, debemos entender que el concepto de “infancia” no es neutral; está cargado de una historia que ha determinado quién tiene voz y quién debe ser silenciada.
Hablemos del significado
Etimológicamente, la palabra proviene del latín infans, que significa literalmente “el que no habla”. Durante siglos, esta raíz definió a las niñas y niños no por lo que eran, sino por lo que les “faltaba” para ser personas adultas: voz, propiedad y autonomía. Esta herencia ha marcado una concepción de la niñez como personas incapaces de pensar o decidir, delegando su voluntad exclusivamente a las personas adultas. En Casa Hogar AyS creemos que la autonomía no comienza a formarse el día que cumplen 18 años; se cultiva permitiéndoles decidir hoy sobre su cuerpo, sus gustos y su entorno.
En Casa Hogar AyS, observamos que, aunque la definición legal ha evolucionado hacia un enfoque de derechos, en la práctica seguimos arrastrando estructuras que las silencian, tratándolas como sujetas pasivas en lugar de protagonistas de su propia historia.
El peso del silencio: Por qué el origen importa
Aunque en las últimas décadas el término ‘infancias’ se popularizó como una forma incluyente de agrupar a niñas y niños, esa supuesta neutralidad a menudo ha servido para perpetuar un silencio histórico. Al utilizar ‘las infancias’, la realidad es que seguimos tratando a las niñas y niños como personas que no saben, que no pueden decidir y que deben guardar silencio. Lo más riesgoso de este ‘silencio heredado’ es que facilita que:
- Sigamos decidiendo por ellas y no con ellas, confundiendo protección con control e ignorando que su bienestar debe ser la prioridad
- ignorando que su bienestar debe ser la prioridad, no nuestra necesidad de control
- La violencia de género en la niñez sea invisibilizada bajo el pretexto de la “disciplina” o la “propiedad privada” del hogar
- 7 de cada 10 niñas en el mundo sigan experimentando violencia antes de los 18 años, según datos de la ONU, reflejando que el entorno que debería ser su vínculo seguro aún falla en reconocer su autonomía
Transformar la mirada
En línea con nuestra postura sobre cómo la prevención de la violencia de género debe empezar en la infancia, creemos que el cambio real ocurre al transformar las estructuras de poder. Debemos transitar de la idea de ‘cuidar a quien no sabe’ hacia el reconocimiento pleno del protagonismo y la voz de las niñas. Desde nuestra experiencia, las acciones de prevención con mayor impacto son:
- Garantizar el derecho a la participación: Crear espacios donde sus opiniones sean el eje central de las decisiones que afectan su vida.
- Procesos de aprendizaje en Derechos Humanos: Promover que, desde la niñez, reconozcan su derecho a la igualdad, al respeto mutuo y a la integridad.
- Fortalecimiento de la autonomía: Brindar herramientas que potencien su resiliencia y autoestima, permitiéndoles habitar entornos donde se sientan seguras de sí mismas.
El rol de las instituciones y la huella social
La prevención es una responsabilidad compartida. Las empresas y organizaciones que buscan dejar una huella social profunda deben cuestionar si sus acciones para la niñez refuerzan el adultocentrismo o si realmente fomentan su autonomía.
Las instituciones contribuimos de manera concreta cuando:
- Impulsamos políticas públicas que reconocen a las niñas como sujetas plenas de derechos, sin subordinarlas a una autoridad arbitraria
- Generamos alianzas estratégicas con organizaciones como Casa Hogar AyS para asegurar entornos afectivos donde se respete la dignidad humana por encima de la jerarquía de edad
- Sensibilizamos a la comunidad para construir entornos de corresponsabilidad, donde la voz de las niñas sea escuchada y validada en cada espacio público y privado
Conclusión
Pensar la prevención desde el respeto a la voz de las niñas es una forma de avanzar hacia una sociedad justa. Su llegada a un sistema de cuidado a menudo es el síntoma final de una cadena de silencios impuestos por el adultocentrismo.
¿Qué pasaría si este 30 de abril, en lugar de solo dar un regalo, nos detuviéramos a escuchar genuinamente lo que ellas tienen que decir sobre su propio futuro?
La pregunta hoy no es sólo cómo “festejamos” a las niñas, sino si asumimos el compromiso de ser ese vínculo seguro que garantiza su derecho a ser escuchadas, respetadas y a vivir una vida plena.
¿Estamos listas y listos para dejar de ver a las niñas como ‘sujetas sin voz’?“
Te invitamos a ser parte del cambio. Conoce cómo nuestras alianzas transforman vidas en ayuda.org.mx.
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