El poder del movimiento

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El movimiento es una herramienta poderosa para la salud y el bienestar. Según la Organización Mundial de la Salud, mantenerse activo podría evitar hasta cinco millones de muertes al año. Actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o bailar ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, obesidad y ciertos tipos de cáncer 

Se podrían evitar hasta cinco millones de muertes al año si la población mundial fuera más activa, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). En un mundo donde el sedentarismo se ha convertido en algo normal, la OMS enfatiza que cualquier cantidad de movimiento es mejor que ninguna. 

Para los adultos, el objetivo es de 150 a 300 minutos por semana de ejercicio aeróbico a un ritmo moderado. Ya no es necesario que el ejercicio dure mucho tiempo; subir las escaleras, cargar las compras o caminar hasta la parada del transporte público agregan puntos a nuestra “cuenta de ahorros” en términos de salud. 

Para disminuir los riesgos de la conducta sedentaria, que está relacionada directamente con el incremento de la mortalidad por todas las causas, es necesario que el movimiento sea el pilar central de nuestro día. 

Las enfermedades 

Se detectan cinco enfermedades graves que pueden evitarse o controlarse de manera efectiva mediante el movimiento constante.   Estas enfermedades son las que más peso generan para los sistemas de salud: 

  • Enfermedades cardiovasculares: fortalece el miocardio y mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos, reduciendo drásticamente la probabilidad de infartos y accidentes cerebrovasculares. 
  • Diabetes tipo 2: mejora la sensibilidad a la insulina, permite que el cuerpo gestione mejor la glucosa en sangre. 
  • Hipertensión arterial: un hipotensor natural que ayuda a mantener la presión dentro de rangos normales al reducir la rigidez arterial. 
  • Obesidad: regula el metabolismo basal y la distribución de la grasa corporal, con esto prevee complicaciones metabólicas. 
  • Cáncer: Existe evidencia de que el ejercicio reduce el riesgo de padecer cáncer de colon, mama y endometrio, gracias a la regulación hormonal y la reducción de la inflamación sistémica. 

El movimiento saludable 

El movimiento saludable no solo cuida de nuestros órganos internos, sino que también protege nuestra estructura física, según el National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos. Mantenerse activo contribuye a mantener la densidad ósea, lo cual es clave para evitar fracturas y osteoporosis en etapas posteriores de la vida. Señala que “moverse bien” significa tener equilibrio, flexibilidad y fuerza, es decir, conservar la capacidad funcional para llevar a cabo actividades diarias. 

La actividad física regular es una de las herramientas más potentes contra la ansiedad y la depresión. Al movernos, el cerebro libera endorfinas y dopamina, los químicos de la felicidad, y reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Según el NIH, las personas que mantienen una rutina activa tienen un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia o Alzheimer, ya que el flujo sanguíneo mejorado nutre las neuronas y promueve la salud de la materia gris. 

 

Recomendaciones para el día a día 

  • Reducir el tiempo sentado: interrumpir los períodos largos de sedentarismo cada 30 minutos con estiramientos breves 
  • Fortalecimiento muscular: realizar actividades físicas que involucren los grandes grupos musculares al menos dos veces por semana 
  • Adaptarse a lo cotidiano: caminar a un ritmo que acelere el pulso, bailar en casa o practicar jardinería son formas válidas de actividad física 

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