El ejercicio es un aspecto importante para mantener la salud de los niños, además de que es crucial para prevenir obesidad, fortalecer huesos/músculos y mejorar la salud mental.
Promover un estilo de vida saludable en niños y adolescentes es fundamental para un sano desarrollo, y eventualmente para llevar una vida adulta sana. Además de traer consigo diversos beneficios, ya que estudios han demostrado que la actividad física aeróbica regular mejora la capacidad física y ayuda a prevenir enfermedades como las cardiopatías, la diabetes tipo 2 y la presión arterial alta.
Incluso el fomento del ejercicio en edades tempranas aporta múltiples beneficios al organismo, entre ellos:
- Mejora la circulación de la sangre en todo el cuerpo
- Mantener el peso bajo control
- Mejora los niveles de colesterol en la sangre
- Previene la pérdida de la masa ósea
- Aumenta el nivel de energía
- Libera las tensiones
- Mejora la capacidad de conciliar el sueño rápidamente y dormir bien
- Mejora la imagen de sí mismo
- Ayuda a controlar el estrés
- Contrarresta la ansiedad y la depresión
- Aumenta el entusiasmo y el optimismo
- Aumenta la fuerza muscular
Por esta razón, es importante incentivar la actividad física en los más pequeños desde edades tempranas y aquí te presentamos algunos ejercicios sencillos que pueden incorporarse desde los primeros años de vida.
De acuerdo con especialistas, los niños de entre 3 y 5 años deben mantenerse activos durante la mayor parte del día, principalmente a través del juego. En esta etapa se pueden promover actividades como andar en bicicleta o triciclo o patinar, así como incentivar juegos que incluyan saltos, carreras y movimientos dinámicos.
En el caso de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años, se recomienda realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa y se deben incluir ejercicios que fortalezcan los huesos, como correr, saltar o trotar.
Es importante considerar que, aunque a veces no se realicen ejercicios estructurados, algunas actividades cotidianas también contribuyen a la actividad física, como caminar, subir escaleras, bailar o realizar tareas del hogar.
Por otro lado, aunque la tecnología forma parte de la vida diaria, se recomienda evitar el uso de pantallas en menores de 2 años y en niños mayores, su uso debe limitarse a un máximo de dos horas al día, incluyendo su tiempo frente a la televisión.
Finalmente, es importante aclarar que se debe consultar a un profesional de la salud si el menor presenta signos como pérdida de peso no esperada, retraso en su crecimiento o si la actividad física interfiere con sus actividades cotidianas, como el desempeño escolar.



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