- Supera al competidor, sin eliminarlo. Persuade con hechos, más que con palabras. Es congruente y constante en su misión.
- Es sociable. Se relaciona bien, con lo que los demás son y saben.
- Sabe que sin el prójimo no puede hacer nada; observa con interés lo que atañe al otro.
- Mantiene un aprecio genuino por la gente.
- Evalúa los puntos de vista de los demás, y procura verlos tan claramente como si le fueran propios y actúa en consecuencia.
- Personalmente, aprecia sus cualidades y conoce sus puntos débiles.
- Promueve valores humanos y espirituales: libertad, responsabilidad, fidelidad, unidad, justicia, trato con Dios, etc.
- Entiende y promueve la realidad en que se halla. Distingue entre hechos y opiniones.
- Posee sentido de dirección, sabe conducir a su gente. Tiene el valor de actuar, y lo hace con finalidades concretas y positivas.
- Se acepta a sí mismo, y mantiene una imagen adecuada y realista. No lucha por ser “alguien”, sino que se esfuerza por ser él mismo- y aprende de las cualidades de los que son mejores que él.
- Sobresale y está orientado al servicio de los demás.
- Confía en sí mismo y mantiene una autoimagen realista de sí mismo.
- Precisa unirse a otros –aunque no comparta con ellos sus convicciones-. Se percata que cada persona es útil, única e irrepetible, y acepta las diferencias.
- En su trabajo en equipo, se esfuerza por alcanzar el fin previsto, apoyándose y mejorando las cualidades personales y de las del grupo.



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