Aceptarnos y crecernos en la adversidad, nos lleva a la alegría

Hacerse presente en la adversidad significa ante todo autoafirmarse en la realidad interna y externa, y mejorar personalmente. Es la comunicación mutua:   Autoafirmación de sí mismo y afirmación personal con los demás. Es nuestro “yo” conjugando un “tú”, a la vez que un “nosotros”.

Un “sí” en la adversidad es un acto de alegría, sabiendo que nunca estamos solos.

Características de esta comunicación:

Personal. Lo que quiere decir que su ámbito es la primera persona: mi “yo” o el “tuyo”.

Actitud mental positiva.  Quiere decir afirmarse en lo positivo y en lo correcto, buscando siempre el bien.

Vital. Quiere decir “sí” a la vida, tanto en las privaciones como en los gozos sanos. Despertar cada día con el corazón lleno de amor, dispuesto a la lucha y a darse a los demás. Cada cosa que se nos presente, adversa o no, es una invitación para aprender y una oportunidad para superarse y ayudar a los demás.

Actual. Se da en tiempo presente. Surge cuando actuamos haciendo lo que debemos, y estando en lo que hacemos, sin evasiones de ningún tipo. Siempre estando en la realidad.

Emocional y enriquecedor. Rectificar siempre que hacemos algo mal, produce un enriquecimiento afectivo. Puedo hacer partícipe de mi emoción a otros y viceversa. Lo que significa que el cambio de autoafirmaciones tiene como consecuencia un enriquecimiento tanto en el “yo” como en el “tú”.

Desarrollar las virtudes, para ser más feliz.  Lo anterior necesita cristalizarse en un mejoramiento de las virtudes y en un aumento de la alegría personal.

Tres reacciones.  Por defecto, por exceso y por equilibrio. Lo atinado es reaccionar equilibradamente para sacar provecho de la adversidad.

Por ejemplo: suponga que a un vendedor (en cierto sentido todos somos vendedores) le es cancelado el pedido que con tanto esfuerzo le costó conseguirlo, por defectos en el producto, y ha perdido la venta. El pedido se lo han dado a la competencia.

El vendedor puede reaccionar de tres maneras:

  1. Enojarse, decepcionarse, frustrarse, por no haber controlado la situación.
  2. Conformarse, decir “ni modo” y pasar a otra cosa.
  3. Adquirir experiencia y tomar una resolución para que aquello no vuelva a suceder. Es decir, reaccionar en forma equilibrada, reuniéndose con los jefes de los responsables para evitar que en un futuro se repitan los errores. Su conducta ha modificado positivamente la conducta de los demás. Ha sabido comunicarse. Se ha hecho presente en la adversidad.

Hacerse presente en la adversidad.

Me contaron de una persona, a quien le extirparon un tumor que tenía en el cerebro y quedó hemipléjica.  A pesar del consejo de que aceptara su situación y de la afirmación de muchos de que así se quedaría. El enfermo no se dejó aconsejar por los pesimistas, y tomó una actitud sanamente agresiva y optimista: empezó a hacer ejercicios y a los pocos meses se restableció completamente.

Mientras más útiles y desprendidos de sí nos imaginemos, mayor será la fuerza interior que tendremos para superar las dificultades y conseguir el ideal, y todo en un ambiente interior de alegría.

Lo más importante es el sentido que se le dé al esfuerzo: Dios, los demás y en tercer lugar uno.

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Una respuesta a “Aceptarnos y crecernos en la adversidad, nos lleva a la alegría”

  1. Avatar de Maximo Jiménez Loya
    Maximo Jiménez Loya

    Muy bueno

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