Redacción Carlos Villa
Un mundo donde todos los que nacemos gozamos de derechos humanos es uno relativamente joven, en algunos casos simplemente no existen por conflictos geopolíticos o están expuestos a la vulnerabilidad debido a un Estado que no garantiza su vigilancia ni su protección.
Desde aquella Conferencia de Yalta celebrada en 1945 donde después de una guerra que dejó miles de fallecimientos tres potencias se declararon victoriosas y establecieron el rumbo que el mundo debería de tomar, también nacieron los organismos internacionales e imparciales que servirían como árbitros para evitar conflictos de magnitudes similares a las grandes guerras.
Con la creación de la ONU nacieron otros organismos dedicados a una vigilancia específica de un derecho o una necesidad en el mundo por atender, la FAO para cubrir la inseguridad alimentaria, la ACNUR para proteger y asistir a refugiados, la UNESCO para promover educación, ciencia y tecnología alrededor de todo el mundo.
Este organismo proveniente de la ONU creado a la par de ella en 1945 y su sede principal en París, busca celebrar la humanidad compartida que los 194 estados miembros (incluido México) tienen en común para establecer una visión intercultural y diversa entre todas las sociedades del mundo a través de cultura y conocimiento.
Quizá la UNESCO sea conocida frecuentemente por ser quienes atribuyen el nombre de patrimonio cultural, natural o inmaterial de la humanidad a la riqueza biológica y a las prácticas gastronómicas o artísticas de cada pueblo, pero su labor va más allá de eso.
Cuenta con presencia prácticamente en todo el mundo, pero es en el continente africano donde encabeza más proyectos, impulsa iniciativas y acciones de cambio en medios digitales y en la realidad además de brindar acompañamiento en tareas específicas de la región. Por ejemplo, en Dakar (Senegal) está instalada una sede de la llamada Red de Ciudades del Aprendizaje, donde se busca incidir desde el acceso a la educación para todos, proyectos de sostenibilidad e insertar a los jóvenes a empleos que los hagan crecer.
En nuestro país existe una sede similar de este programa en La Paz, Baja California Sur, donde se apuesta por la transformación de la población local revitalizando espacios públicos, priorizando el bienestar individual y mejorando transporte público, así como la cultura del ciclismo de la mano de su gobierno. Programas como Desplastifícate e Impulso, luchan por cambiar hábitos de consumo en la gente y las empresas para borrar la huella de carbono de la región que da la entrada al Mar de Cortés.
Con 201 Comisiones Nacionales, 138 centros e institutos de investigación, 53 oficinas en terreno y presencia en 194 países, la UNESCO busca que las banderas de globalidad, cultura y conocimiento sean compartidas por toda la humanidad. Estimulando educación, ciencia, tecnología, cultura y comunicación, fortalecen los lazos para un mundo de paz y entendimiento.
En un contexto geopolítico donde los derechos humanos únicamente se tienen garantizados según el país donde hayas nacido, establecerlos solo en papel resulta insuficiente. La realidad es de contrastes; niñas en Afganistán todavía no pueden ir a la escuela, pero adolescentes en Suiza se han convertido en jóvenes activistas ambientales en total ejercicio de su libertad.
México no se queda atrás, a diario desaparecen miles de personas a causa de defender su lugar de origen, alguna injusticia o falta de oportunidades. La tarea de la UNESCO al igual que la ONU es incidir en el territorio para todos los países mediante la promoción permanente del conocimiento.


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