TODI si rueda

Redacción Jesús Arizmendi Valdez

El motor de una Fiat Ducato encendió el pasado viernes en las instalaciones de la Universidad Humanitas, y con ese rugido se activó un salvavidas terrestre para decenas de familias. No se trataba de la entrega de una simple camioneta blanca con franjas amarillas y azules; era el nacimiento oficial de la Unidad TODI (Sistema de Transporte Oncológico y de Discapacidad Infantil), una ambulancia rehabilitada y equipada que a partir de ahora trasladará lo más valioso que le queda a un paciente pediátrico: la oportunidad de seguir viviendo.

El evento, impregnado de una atmósfera de profunda empatía, reunió a la Sociedad Civil Organizada, activistas y liderazgos locales bajo una premisa urgente: el transporte es, muchas veces, la diferencia implacable entre la vida y la muerte. Durante el encuentro se expusieron las crudas dificultades económicas que enfrentan los padres cuyos hijos requieren tratamientos constantes. Perder una quimioterapia por no tener para el pasaje es una realidad silenciosa que fractura la continuidad médica.

TODI es la diferencia entre que tu hijo llegue o no llegue a su quimio, se escuchó con fuerza desde el presídium. “Es la diferencia entre gastar 800 pesos que no tienes en un taxi que no tiene oxígeno, o subirte a una unidad segura, especializada y digna. Una ambulancia como esta no traslada pacientes. Traslada esperanza.

Alianzas que tocan corazones

La materialización de este proyecto fue el resultado de una suma de voluntades y de un riguroso esfuerzo de transparencia. Detrás de la Unidad TODI se encuentra la colaboración de la Fundación Bruno F.C. y la Fundación Lazos que Mueven, representadas por figuras como Lulú Romero y el Dr. Luis H. Montaño García.

Manuel Figueroa, presidente fundador de Bruno F.C., tomó el micrófono visiblemente contento y lo dijo sin adornos, definiendo con sencillez la esencia de la jornada: “Hacer el bien es lo mejor, y más en favor de las personas que no tienen recursos para trasladarse y hacer que un niño con cáncer llegue a su tratamiento. Es necesario sumar esfuerzos”. Sus palabras resonaron como el núcleo de esta alianza ciudadana.

Durante su intervención en el presídium, el propio Jesus Arizmendi Valdez, coordinador de producción y comunicación de la Agencia de Noticias Somos Hermanos, puso en perspectiva la magnitud y la confiabilidad de este logro con un análisis del panorama de la asistencia social en el país:

“En un país donde existen 48 mil organizaciones civiles registradas, solo un selecto 20% (10 mil 507) ostenta el estatus de Donatarias Autorizadas ante el SAT. Fundación Bruno y Fundación Lazos que Mueven pertenecen a ese porcentaje que rinde cuentas claras y no lucra. Su labor demostró que la bondad no solo es dar, sino ‘dar bien’, logrando canalizar la confianza de los donantes —donde las empresas aportan el 77% y los ciudadanos de a pie el 23%— directamente en equipamiento y movilidad hospitalaria. El lema rotulado en la unidad lo dejó claro: ‘Garantizando traslados que salvan, protegen vidas’”, puntualizó Arizmendi Valdez.

A la par de la estructura civil, el evento contó con la participación de Luis Montaño, presidente de la Fundación Lazos que Mueven, quien se sumó activamente a la entrega. Conmovido por el acto, Montaño compartió un pasaje íntimo que conecta su vocación con la causa: la pérdida de su madre a causa del cáncer, una dura experiencia personal que transformó su dolor en un motor para involucrarse en proyectos de asistencia social para pacientes con enfermedades graves.

“Ya lo logramos, y lo que queremos es seguir ayudando”, expresó el presidente de la organización, visiblemente entusiasmado por ver la ambulancia lista para rodar por los municipios conurbados y las rutas hacia los hospitales especializados de la Ciudad de México.

Al cierre del evento, el llamado de los realizadores fue unánime: convertirse en vigilantes y difusores de este logro. La Unidad TODI tiene la misión de estar mañana en el Hospital Infantil, en el Hospital General o en cualquier esquina donde una madre levante la mano pidiendo auxilio para su hijo. A partir de ahora, cada vez que esta ambulancia encienda su sirena en Ecatepec, en Iztapalapa o en Atizapán, el sonido no será una señal de alerta, sino el anuncio sonoro de una historia de vida que se resiste a detenerse.

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