Redacción: José Enrique Flores Juárez
En la lucha contra el cáncer de mama, el tiempo puede marcar una diferencia importante. Contar con estudios revisados oportunamente, acceder a una valoración médica y recibir atención adecuada son pasos fundamentales para las mujeres que enfrentan una posible enfermedad. Con ese objetivo, especialistas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan un sistema de inteligencia artificial (IA) que busca identificar estudios de mamografía prioritarios para su revisión médica.
El proyecto está encabezado por Elsy Guadalupe Cruz Murrieta, estudiante de doctorado y maestra en Ciencias de la Computación, bajo la dirección de José Eduardo Valdez Rodríguez, investigador del Centro de Investigación en Computación del IPN, y con la asesoría de Lourdes Noemí Santos Aragón, médica radióloga especialista en imagen de la mama.
La herramienta integra módulos capaces de reconocer regiones anatómicas, clasificar la densidad del tejido mamario e identificar características de posibles lesiones. También considera información clínica, como antecedentes personales y familiares de cáncer, terapia hormonal y obesidad, para estimar un nivel de riesgo bajo, medio o alto.
Con esta clasificación, el sistema busca organizar los estudios para que los especialistas puedan concentrar su atención primero en aquellos que podrían requerir una revisión más inmediata. No se trata de reemplazar al personal médico ni de emitir un diagnóstico definitivo de manera autónoma, sino de ofrecer un recurso adicional que contribuya a optimizar el trabajo clínico.
Una herramienta pensada para las necesidades de México
Uno de los elementos relevantes de esta investigación es que sus modelos se entrenan con información de pacientes mexicanas. Para ello, el equipo integra una base de datos de aproximadamente 700 pacientes, cuyos estudios fueron obtenidos mediante la colaboración con el Centro Médico ABC y el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMYM), con autorización de sus respectivos comités de ética.
El desarrollo considera características del tejido mamario que pueden influir en el análisis de las mamografías, como una mayor densidad o composición fibrosa. Adaptar la herramienta al contexto clínico nacional forma parte de los esfuerzos por construir recursos tecnológicos que respondan a las necesidades de la población.
La propuesta también busca atender un desafío de capacidad médica. Según la información difundida por el IPN, en 2024 México contaba con 674 médicos certificados para atender a cerca de 20 millones de mujeres en edad de detección. Ante este panorama, una mejor organización de los estudios podría ayudar a aprovechar el tiempo de los especialistas.
El equipo contempla ampliar el proyecto hacia una red nacional de hospitales y servicios de telerradiología. Sin embargo, el desarrollo debe entenderse como una herramienta de apoyo a la valoración profesional, no como un sustituto de la consulta, los estudios complementarios o el diagnóstico médico.
Organizaciones que trabajan para acercar la detección y la atención
La innovación tecnológica es una parte de la respuesta frente al cáncer de mama. En México, distintas organizaciones de la sociedad civil trabajan desde otros frentes: acercan estudios a comunidades con menos servicios, promueven la prevención y acompañan a pacientes que enfrentan dificultades económicas para acceder a su tratamiento.
Una de ellas es FUCAM, institución privada sin fines de lucro que ofrece atención integral especializada en cáncer de mama. Su modelo contempla detección, diagnóstico, tratamiento y seguimiento, además de campañas de pesquisa mediante unidades móviles que llevan mastografías a comunidades alejadas o con acceso limitado a servicios de salud.
El trabajo de FUCAM permite observar la importancia de conectar la detección con la atención posterior. Identificar una posible lesión es un paso fundamental, pero también lo es contar con personal especializado y servicios que permitan realizar las valoraciones y los tratamientos necesarios.
Por su parte, Fundación Tócate promueve la autoexploración, la educación preventiva y la detección oportuna. Entre sus actividades se encuentran jornadas médicas gratuitas en comunidades vulnerables, talleres de concientización y acciones de acompañamiento psicológico y nutricional. La organización también impulsa alianzas con instituciones públicas y privadas para ampliar el alcance de sus programas.
Su labor recuerda que la tecnología necesita complementarse con información accesible y acciones de prevención que ayuden a las mujeres a reconocer la importancia de cuidar su salud y buscar orientación médica.
El acompañamiento también forma parte de la atención
El diagnóstico de cáncer puede representar un desafío médico, emocional y económico para las pacientes y sus familias. Por ello, además de la detección, resulta importante facilitar el acceso a los servicios de salud y favorecer la continuidad de los tratamientos.
En este ámbito participa Fundación de Alba, que brinda apoyo a personas con cáncer en situación de vulnerabilidad social y económica. Su modelo de intervención incluye orientación para acceder a los servicios de salud, apoyo clínico, acompañamiento psicoeducativo y recursos para reducir algunas de las dificultades económicas relacionadas con el tratamiento, como transporte, despensas y suplementos alimenticios.
Aunque sus programas no se limitan al cáncer de mama, su trabajo permite dimensionar otra necesidad: que las personas no solo reciban un diagnóstico, sino que también cuenten con condiciones para continuar su atención.
Las labores de FUCAM, Fundación Tócate y Fundación de Alba son distintas, pero coinciden en colocar a las pacientes en el centro de sus esfuerzos. Mientras unas acercan servicios especializados o impulsan la prevención, otras contribuyen a reducir las barreras que pueden dificultar el acceso a la atención.
Tecnología, prevención y atención: esfuerzos que pueden complementarse
El sistema desarrollado por el IPN representa una línea de investigación con potencial para apoyar la organización de los estudios de mamografía y facilitar que los casos de mayor riesgo estimado sean revisados con prioridad. Su utilidad dependerá de su validación, integración en los servicios de salud y supervisión por parte de especialistas.
Al mismo tiempo, el trabajo de las organizaciones sociales muestra que enfrentar el cáncer de mama requiere más que herramientas de diagnóstico: también implica educación, servicios médicos accesibles y acompañamiento para las pacientes y sus familias.
La inteligencia artificial puede contribuir a mejorar los procesos de revisión médica, pero la detección oportuna, la valoración profesional y el acceso a una atención integral continúan siendo esenciales. La combinación de investigación científica, prevención y apoyo social abre oportunidades para avanzar hacia una atención más organizada y equitativa para las mujeres en México.


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