Redacción Carlos Villa
Donar una parte de ti, ya sea sangre, algún pulmón o riñón e incluso tejidos mientras estés vivo o después de hacerlo es la oportunidad de dar vida, de ser la esperanza para aquellos que llevan esperando mucho tiempo.
En México, miles de personas están inscritas en el CENATRA, el Centro Nacional de Trasplantes, único sitio seguro en Llave MX el país para recibir donaciones, cualquier otra vía de obtener un órgano es completamente ilegal y se considera un delito el tráfico de cualquier parte del organismo.
Sin embargo, a pesar de ser miles los que se suman a la lista esperando ser el siguiente y comenzar una nueva vida, la donación altruista no cubre la demanda y la cultura para eliminar los mitos existentes alrededor de la donación de órganos aún sigue representando una barrera para animar a las personas a hacerlo.
Es importante considerar que quien desea hacerlo en vida, por supuesto que debe cumplir con estándares adecuados de salud, pero quienes dejan su manifiesto expreso para hacerlo después de la vida, la decisión final siempre recae en la familia.
Y es precisamente la negativa de la familia la que a veces obstaculiza el proceso para proceder con la donación, a veces, los prejuicios, el desconocimiento y la desinformación en medio del dolor por haber perdido recientemente a un ser querido no permiten que la mente piense objetivamente.
Algunas familias piensan que donar órganos después de la vida implica maltratar o alterar el cuerpo recién fallecido, dejando un organismo “modificado” para el sepulcro, como si de una autopsia se tratase. La realidad es que los médicos hacen un procedimiento bastante cuidadoso para no alterar el cuerpo original y siempre se trata con dignidad al recién acaecido.
Otra barrera que muchas veces pasa por la mente de las personas en vida que se oponen a la donación es pensar que si se les extrae un riñón o alguna otra parte del cuerpo le traerá problemas a futuro. Sin embargo, por supuesto que un cuerpo sano y de hábitos saludables tiene menos probabilidades de desarrollar enfermedades a futuro, desde luego que, si en la evaluación médica antes de donar se detecta alguna patología, la donación no procederá. El más alto precepto médico siempre será no hacer daño, en este caso, ni para el donante ni para el que espera ser donado.
La cuestión religiosa y espiritual también juega un papel importante en los obstáculos que frenan la donación, muchos dogmas esparcen entre sus fieles la idea de que el cuerpo no llega puro a la transcendencia después de la muerte si este es intervenido para extraer órganos. La realidad es que cualquier religión debería promover la oportunidad de dar vida durante e incluso después de ella. A veces, estas falsas suposiciones que carecen de argumentos científicos para defenderse únicamente son por desinformación.
La corrupción y la falta de confianza en las instituciones públicas de salud como el IMSS, el ISSSTE y el Bienestar también frenan el proceso, uno que para muchos pacientes va contrarreloj. Algunas personas piensan que el personal de salud no hará lo suficiente para salvar a los pacientes, que exigirán alguna condición económica durante el proceso o simplemente el personal a través de la burocracia no permite simplificar el proceso a uno fácil y rápido. Sin embargo, el CENATRA sigue siendo la única opción legal y formal para hacer este acto altruista y desinteresado.
A pesar de todos estos factores externos, la decisión que frena mayormente que avance el proceso de donación es sin duda la última palabra de la familia. Es importante recordar que, si en vida el fallecido dio su consentimiento para proceder con la donación, si el -no- rotundo de sus seres queridos persiste el proceso difícilmente puede avanzar. Lo más recomendable es siempre dejar de manifiesto la última voluntad, expresar el deseo de representar una oportunidad para dar vida aun cuando ya no se encuentre una persona en el plano terrenal.
Pero a pesar de todos estos procesos, la decisión final recae en uno propio, en la persona, los seres humanos que llevaron a lo largo de su vida hábitos saludables, ejercicio constante y cuidado de sus relaciones sociales, será un cuadro clínico ideal para representar la idea de dar vida. La donación de órganos no implica que tu estado de salud se vea comprometido a futuro sin una evaluación médica de por medio. Donar no hace daño, pero los prejuicios infundados sí que lo hacen.


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