El noble acto de donar es regalar vida

Redacción Carlos Villa

Cuando una persona decide adelantarse, en medio del duelo, nadie de sus seres queridos tiene la cabeza para pensar en lo que vendrá después, como afrontar la pérdida para los años por venir, mucho menos en si algunas partes de su cuerpo pueden aún dar vida.

El ser humano fallece y su espíritu trasciende, pero en tierra queda un cuerpo con algún riñón, intestino o tejido que puede representarle empezar otra vez a una persona que ha esperado una larga fila en la donación o trasplante de los hospitales.

En México, la cultura altruista para donar órganos y tomar esa decisión en vida todavía está en vías de desarrollo, por un lado, se oponen las personas por el hecho de respetar un cuerpo recién fallecido de no extraerle nada, pero están otras más que saben no tiene ningún sentido enterrar órganos en funcionamiento que pueden darle vida a alguien más.

Según datos de la Secretaría de Salud a través del Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA), hay más de 18mil personas registradas en este sistema, único medio existente de control en el país para recibir un órgano donado.

El riñón, la córnea, el hígado, así como el corazón y otros tejidos son las partes del cuerpo con más demanda que esperan los pacientes, tan solo son casi 16mil personas quienes necesitan un riñón o dos.

Hasta septiembre de este año según cifras de la Secretaría de Salud y la plataforma Consultor Salud, se habían realizado un total de 4mil 600 trasplantes en todo México, fue la córnea la que más recibieron los pacientes, cerca de 2mil 400 procedimientos, mientras que el corazón solo se ha trasplantado 38 veces.

Asociación ALE I.A.P en medio de su función altruista de promover la cultura de donación, ha encontrado que una de las barreras para incentivar que más personas donen sus órganos es la negativa familiar, que los seres queridos del recién fallecido se opongan rotundamente. Ellos estiman que la tasa va de cinco donantes por cada millón de habitantes.

Aunque las estadísticas a veces no brinden el mejor panorama, la realidad es que cada historia representa en el universo de cada persona la oportunidad de volver a nacer, de vivir una mejor vida antes y después de lo que les llevó a necesitar un órgano o tejido.

Historias alentadoras se encuentran en Fundación Trasplante y Vida IAP, espacio que brinda acompañamiento tanto a personas que están en protocolo para recibir un órgano y a quienes ya lo recibieron para ir recuperando gradualmente su salud de nuevo.

Trasplante y Vida ha logrado cerca de 7mil acompañamientos completados, 4mil pacientes atendidos, 667 consultas psicológicas para preparar el estado mental de la persona ante cualquier eventualidad e incluso 130 consultas en el área nutricia, esto para brindar un enfoque integral al hecho de estar esperando un órgano.

Estas cifras se convierten en historias personales, y en medio de tantos casos de éxito podemos encontrar a Jorge, que necesitaba un trasplante bipulmonar por un importante daño en sus pulmones. Con ayuda de la fundación, recaudaron cifras importantes y también ya fue trasplantado.

También está la historia de Ulises, que con un cuadro clínico similar al de Jorge se acercó a la fundación para difundir su historia y esperar encontrar apoyo por parte de la gente. Hoy, también ya recibió su trasplante y se ha recuperado totalmente.

Así, las cifras hablaran de una lenta cultura para la donación de órganos, y las filas en el CENATRA quizá se vean interminables, pero pequeñas acciones como hacer visible en tu licencia de conducir el Sí, soy donante, pueden hacer la diferencia entre quienes ya se fueron y quienes aún resisten en la lucha por vivir.

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