Redacción: Jesús Arizmendi Valdez
En México, el tiempo es el enemigo más implacable del cuerpo. Las estadísticas de la Fundación de Cáncer de Mama (FUCAM) revelan una realidad cruda: apenas el 30% de las mujeres que cruzan sus puertas llegan con un diagnóstico oportuno. El 70% restante llega tarde, atrapadas detrás de muros invisibles hechos de distancia, pobreza y, la más silenciosa de todas las barreras, el idioma. Cuando el español no es tu lengua materna, una campaña de salud tradicional se convierte en un eco incomprensible.
Frente a este vacío, el arte, la tecnología y el indigenismo decidieron encontrarse en el aire. El pasado sábado 10 de octubre, los pasillos del Museo Soumaya albergaron la culminación de “Que el mensaje viaje hasta salvar vidas”, una iniciativa impulsada por PASE, FUCAM y el colectivo Mujeres que Vuelan. El objetivo: utilizar drones y fotografía aérea para capturar las raíces de México, pero, sobre todo, para financiar y traducir los mensajes de autoexploración al zapoteco y al mixteco.
El Vuelo Rosa: Mirar desde arriba para entender lo de abajo
La crónica de este proyecto no comenzó en las salas de exhibición del museo, sino en el denominado “Vuelo Rosa”. Allí, fotógrafas y creadores de imágenes satelitales se sentaron frente a frente con pacientes sobrevivientes de FUCAM. El encuentro obligó a los artistas a entender que detrás de cada encuadre o de los premios tecnológicos otorgados por DJI Store México (drones y estabilizadores), habitan cicatrices reales, familias rotas y redes de acompañamiento comunitario.
“En PASE estamos convencidos de que generar conciencia implica encontrar nuevas formas de acercar mensajes que hacen una diferencia. Una fotografía puede convertirse en el vehículo para llevar más lejos un mensaje de vida”, relató Alexis Reséndiz, Director General de la organización.
De una convocatoria nacional nacieron 15 obras finalistas evaluadas por un jurado de fotógrafos documentales y curadores. El primer lugar lo obtuvo Karina Villeda Callejas con la obra Manos que cuidan, manos que sanan, un recordatorio visual en la categoría “Tradiciones” de que la salud empieza por el reconocimiento del propio cuerpo.
Una autoexploración sin fronteras lingüísticas
Sin embargo, el verdadero hito de esta alianza trasciende la estética visual. Gracias a la colaboración del Dr. Rodrigo Romero Méndez, coordinador del Seminario de Lenguas Indígenas de la UNAM, las guías de autoexploración y detección oportuna fueron traducidas formalmente a variantes de las lenguas zapoteca y mixteca.
“La detección oportuna no debería tener idioma, distancia ni fronteras. Iniciativas como ésta nos permiten llevar el mensaje de detección a nuevas audiencias; hablar e informarse también son formas de cuidarnos”, puntualizó. María Luisa Guisa, Directora General de FUCAM.
A partir de hoy, los materiales informativos están disponibles de forma gratuita en la plataforma de Mujeres que Vuelan. En un país donde la distancia geográfica y cultural mata a cientos de mujeres cada año, esta alianza demuestra que la tecnología de punta es inútil si no aprende a hablar las lenguas originarias de su propio territorio. Porque cuando la información vuela, llega a tiempo; y cuando llega a tiempo, salva vidas


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