Redacción Jesús Aguirre
Cuando llega un diagnóstico tan impactante como lo es el cáncer, es inevitable que las motivaciones y objetivos de vida del paciente pierdan fuerza y caiga en un estado de desesperanza.
¿Qué es la resiliencia? Es la capacidad que posee un ser humano de encontrar las herramientas indicadas para adaptarse ante una situación o adversidad de manera positiva. La persona resiliente no es aquella que está exenta de momentos difíciles o dolores, sino aquella que comrprende que toda situación puede verse desde una mirada positiva.
En este tipo de padecimientos médicos, muchas personas lo ven como una lucha que se pierde o se gana; si la vida se vive a través de estos perímetros, es probable caer en un pensamiento desesperanzador que deja afuera diversas posibilidades de felicidad. Asimismo, la frustración puede instalarse, haciendo el proceso médico molesto y ensombrecido por la culpa.
Los especialistas han dictaminado que es importante que este tipo de diagnósticos sean aceptados, desde el apoyo y cuidado emocional, para lograr tomar el control de la cotidianidad y otros aspectos de la vida personal.
La asistencia psicológica, especialmente la cognitivo-conductual, es una herramienta de apoyo la cual brinda herramientas que invitan a desarrollar mentalidades positivas.
Encontrar el bienestar emocional no es fácil, para llegar a él se necesita motivación y voluntad. Por eso, hacer actividades como meditación, liberan el cuerpo de estrés, dándole pequeños espacios al rendimiento físico para estas actividades.
Crear comunidad y ofrecer apoyo a quien lo necesita, son la clave para que una sociedad construya de manera colectiva una red resiliente y todos encuentren esperanza en un mundo donde toda circunstancia es impredecible.


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