Redacción: Itzel Luna
El término “justicia social” se ha convertido en una parte importante del discurso público y a menudo es invocado en debates sobre igualdad, derechos humanos y reformas sociales.
En este sentido, las Naciones Unidas también apoyan este principio de múltiples maneras, desde la lucha contra la desigualdad económica hasta el acceso a la educación, la atención sanitaria y la protección de los derechos humanos, con el único objetivo de crear un mundo en el que todos tengan la oportunidad para prosperar.
La justicia social es para todos, por eso la ONU presta atención a las necesidades de las comunidades especialmente a las que son marginadas y vulnerables, como los refugiados, los pueblos indígenas y las personas con discapacidad.
Por lo tanto los cinco principios clave de la justicia social suelen definirse como:
el reconocimiento de que cada persona tiene necesidades y circunstancias diferentes (equidad)
garantizar que todos tengan acceso a los recursos y oportunidades que necesitan para triunfar (acceso)
permitir que todas las personas desempeñen un papel en la vida política, económica y social de las comunidades (participación)
proteger los derechos humanos de todas las personas (derechos)
valorar y respetar las diferencias entre las personas, como la raza, el sexo y la orientación sexual (diversidad)
En conclusión los derechos humanos y la justicia social son principios unidos que buscan garantizar una vida digna, con igualdad y con respeto para todas las personas y ambos conceptos trabajan juntos para eliminar la discriminación y reducir las brechas en la sociedad.


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