El Alzheimer se roba los recuerdos, pero el amor los mantiene a salvo

Redacción Carlos Villa

La memoria es finita, a veces somos capaces de recordar hasta el más minúsculo detalle de un día especial, una misma contraseña que nos ha acompañado toda nuestra vida o hasta algo sin importancia que extrañamente nuestra mente recuerda.

Pero, con el paso del tiempo nuestro cerebro puede recordar con mayor dificultad la dirección de la casa, el número de teléfono, los nombres de quienes amamos y a veces hasta quienes somos, el Alzheimer toca la puerta y comienza a robarnos los recuerdos.

La demencia y trastornos cognitivos como el propio Alzheimer no son nuevos, eventualmente muchas personas fallecieron con los síntomas identificados, pero no con un diagnóstico detectado.

Fue el médico alemán Alois Alzheimer quien en 1901 registró los síntomas de uno de sus pacientes antes de morir, pidió su cerebro para hacerle una autopsia y tras una serie de estudios que le llevaron años formalizó lo que conocemos hoy como este tipo de deterioro cognitivo.

La Organización Mundial de la Salud OMS afirma que el Alzheimer representa casi el 70% del total de casos por demencia, ya que también existe la demencia vascular, con cuerpos de Lewy y más deficiencias cognitivas asociadas al deterioro del cerebro. La OMS afirma también que son más de 30 millones de personas en el mundo con esta enfermedad.

A pesar de todos los avances científicos que se han acelerado con la tecnología, aún no existe una cura, tratamiento o medicamento en específico para prevenir o tratar el Alzheimer. Sin embargo, sí se puede detectar, establecer un diagnóstico preliminar y hacer lo necesario para brindarle acompañamiento a quienes lo padecen.

La estimulación del cerebro y el fortalecimiento de las conexiones neuronales resultan bastante efectivas para mantener una mente activa, un cerebro que no deje de pensar, registrar, analizar y comprender el mundo que le rodea. La mejor forma de estimularlo es con juegos mentales como las sopas de letras.

La Secretaría de Salud de México como recomendaciones también afirma que la actividad física y hábitos de lectura mantienen a la mente ocupada y le permite estar ejercitada.

El hecho de guardar nuestros recuerdos simplemente para registrar lo que vivimos en el día a día también fortalece la memoria y el aprendizaje. Escribir en un diario lo más sobresaliente del día, encontrar una foto y complementarla con detalles de ese momento, grabar notas de voz, el simple hecho de registrar lo cotidiano para recordarlo en el pasado es una práctica favorecedora también.

El Alzheimer no solo extrae los recuerdos, pensamientos o la capacidad de recordar lo que viviste hace años, pero no lo que hiciste ayer, sentir que el cerebro ya no puede recordar las cosas puede desencadenar otros padecimientos.

La depresión por hacer un esfuerzo titánico en acordarse de las cosas y que sea imposible, la desorientación de no saber en donde te encuentras tras el olvido, o incluso en casos más desarrollados puedes olvidarte hasta de tus necesidades fisiológicas.

Pero como cualquier enfermedad, todo es progresivo, y tratado a tiempo, previsible. Por lo que a lo largo de nuestras vidas mantener la mente ocupada con desafíos mentales, poniéndola a prueba y registrar lo que sucede en cualquier día común son prácticas que contrarrestan los efectos del Alzheimer.

Pero lo más importante, el amor, el acompañamiento y la compresión de los seres alrededor son la mejor medicina para cualquier persona. Puede parecer un cliché, pero como lo dicen las películas, “la mente olvida, pero el corazón jamás”.

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