¿Trabajar cómo, trabajar por qué?

REDACTOR: Ana Teresa López de Llergo 

Una característica propia y exclusiva de las personas es trabajar, porque esa actividad requiere de todas las potencias del ser humano. Cuando decimos que un animal es trabajador o incluso lo podemos decir de un robot, en ellos ese calificativo es analógico, no es real porque quienes lo realizan no tienen todas las condiciones requeridas para llamarse trabajadores. 

Las condiciones para realizar un trabajo requieren del ejercicio y aplicación consciente de las personas para lograr una finalidad elegida. Y ese ejercicio y aplicación consiste en utilizar su inteligencia y su voluntad en lo que realizará. Esto es aprovechar los conocimientos necesarios para elegir materiales y procedimientos en la tarea y mantener firme su voluntad para concluir bien. 

En esas tareas la inteligencia y la voluntad humana puede buscar colaboradores para enriquecer la actividad laboral con otras experiencias o consejos propios de esas experiencias, y también para dar el visto bueno o para advertir sobre algo que no les convence y puede retrasar los planes o incluso ocasionar algún problema serio. 

Pero todo esto tan alentador y rico tiene un fundamento que responde al por qué trabajar. Y la respuesta es porque cada persona está en un sitio concreto y allí tiene la misión de administrar los recursos a su alcance para lograr que todas las personas con quien convive puedan aprovechar los recursos del entorno. 

Y el modo de aprovecharlos no es solamente usar y agotar, sino aprovechar y reponer para beneficio de las generaciones contemporáneas y también para las que vendrán. En un principio los pobladores nómadas habitaban territorios y cuando agotaban esos recursos iban a otros sitios. El modo de vida nómada era muy primitivo e inculto. Poco a poco fueron mejorando. 

Aunque aún en la actualidad existen grupos nómadas, la mayoría nos hemos ubicado y construido casas y locales para ofrecer servicios y productos. Así podemos adquirir lo necesario para vivir y convivir. 

Establecernos y extraer los beneficios para subsistir y a la vez cuidar los recursos para las generaciones futuras es el encargo de administrar los bienes de la creación. Eso somos y a eso nos hemos de dedicar. Depredar no. Acumular tampoco.  

Dios es quien nos ha dado todos los tesoros de la Tierra, y hemos de darle cuentas. Allí está la razón de cuidar el aire y el agua. Cultivar las tierras y reproducir las especies debidamente. 

Hay una gran belleza en lo que nos rodea, hay que disfrutarla y heredar todo eso para que las disfruten los demás: contemporáneos y de generaciones futuras. 

¡Ánimo! Es una tarea hermosísima.

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