Redacción Jesús Arizmendi Valdez
“Cumplir 40 años nos permite mirar hacia atrás y reconocer cuánto ha cambiado la historia del VIH. La Casa de la Sal nació en un momento marcado por el miedo, la incertidumbre y el estigma; desde entonces, nuestra labor ha evolucionado con una convicción que permanece intacta, que es poner siempre a la persona y su dignidad en el centro”, afirmó Ana Luisa Escalante Rivero, presidenta y cofundadora de La Casa de la Sal AC.
Y es que, se dijo, en tan solo cuatro décadas la respuesta al VIH se ha transformado profundamente porque los avances médicos y el acceso al tratamiento antirretroviral permiten hoy que las personas que viven con VIH puedan desarrollar proyectos de vida plenos.
El reconocimiento fue entregado por el titular de la Secretaría de Salud, doctor David Kershenobich Stalnikowitz, quien resaltó la respuesta al VIH de la Casa de la Sal. “Las alianzas transforman y fue realmente muy significativo lo que hizo La Casa de la Sal para lograr esa transformación”, dijo.
“Sigamos adelante por otros 40 años, yo quisiera pensar que en los siguientes 40 años logremos la eliminación del VIH, no solo vivir con VIH, sino que los avances nos permitan lograr la eliminación de la enfermedad porque lograrlo es tan importante como lograr el que no haya estigmas en todo lo que quiere decir que una persona tenga VIH”, expuso Kershenobich.
En el evento, se recordó que la educación y la prevención constituyen los ejes centrales del trabajo de La Casa de la Sal AC., y que la organización ha acompañado a más de un millón de personas en estas primeras cuatro décadas. Además, se refirió que el modelo de educación sexual integral logró acercar información y herramientas de prevención a 206, 774 personas de comunidades y espacios de difícil cobertura en 22 entidades del país, en más de 300 instituciones académicas y 100 áreas laborales por medio de 461 líderes comunitarios inmersos en el programa Brazos de La Casa de la Sal.
Dichas acciones formaron parte de una estrategia que permitió aplicar 22,324 pruebas rápidas de VIH, fortalecer la prevención, el diagnóstico oportuno, el acceso al tratamiento y el control viral, sumado a los esfuerzos nacionales y a los compromisos internacionales hacia 2030, con el objetivo de poner fin al sida como amenaza para la salud pública, en concordancia con los objetivos impulsados por ONUSIDA.
Además, se detalló que desde 2003, más de mil bebés de mujeres gestantes acompañadas por el programa Infancia Libre de VIH (ILVIH), han nacido libres del virus, manteniendo una transmisión perinatal de cero por ciento entre la población atendida. Durante 2024 y 2025, el programa acompañó a 122 mujeres gestantes.
Otro hito en la historia de La Casa de la Sal AC fue la creación del primer albergue de América Latina dedicado a la atención de niñas y niños que vivían con VIH y sida en situación de orfandad. Conforme se transformaron las necesidades y la respuesta al VIH, el modelo evolucionó hacia alternativas que privilegiaran el derecho a vivir en familia y la construcción de proyectos de vida, incorporando a 22 niños y adolescentes a familias de acogimiento y adopción, asimismo, 35 jóvenes en modelo de Vida Independiente.
Los representantes de La Casa de la Sal agradecieron a la Secretaría de Salud el reconocimiento y refrendaron su compromiso de continuar colaborando con las instituciones públicas y la sociedad civil para fortalecer la respuesta al VIH en México. “Hemos avanzado enormemente en la respuesta al VIH y sabemos que, con acceso al tratamiento, hoy es posible tener un proyecto de vida pleno; sin embargo, todavía enfrentamos un desafío que no se resuelve con medicamentos: el miedo al rechazo y al prejuicio. Mientras una sola persona tenga que esconder su diagnóstico para sentirse segura, nuestro trabajo no habrá terminado”, concluyó Ana Luisa Escalante Rivero, presidenta y Cofundadora de La Casa de la Sal AC.


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