Treinta y tres años aprendiendo a cuidar sin perder su esencia 

Redacción Valeria Hernández Luna

Cada historia comienza en un lugar especial. La de Ayuda y Solidaridad con las Niñas IAP (Casa Hogar AyS) comenzó hace 33 años con una convicción sencilla y profunda: que ninguna niña tendría que enfrentar sola la violencia, el abandono o la falta de oportunidades. Desde entonces, este hogar ha sido un lugar donde cientos de niñas, adolescentes y jóvenes han encontrado la posibilidad de volver a sentirse seguras, acompañadas y capaces de imaginar un futuro diferente. 

 

La historia de la actual directora, Leticia Becerril Palacios, se entrelaza con la de Casa Hogar AyS algunos años después. Antes de llegar había acompañado distintos proyectos sociales, pero todavía no conocía lo que significa compartir el día a día de un hogar donde cada niña necesita mucho más que protección: necesita personas adultas presentes, pacientes y capaces de sostener la esperanza incluso en los momentos más difíciles. 

 

Con el tiempo, Becerril descubrió que en Casa Hogar AyS no solo cambian las vidas de las niñas; también cambian las de quienes caminan junto a ellas. Cada historia recuerda que, aun después de la violencia o la adversidad, siempre existe la posibilidad de reconstruir la confianza, descubrir nuevas capacidades y volver a imaginar un proyecto de vida propio. 

 

Al mismo tiempo, Casa Hogar AyS también ha aprendido. La forma de acompañar ha evolucionado a un modelo más humano conforme comprendemos mejor el desarrollo de las niñas, los efectos del trauma, la fuerza de los vínculos afectivos y la importancia de ofrecer un entorno donde puedan volver a confiar, crecer y ejercer plenamente sus derechos. 

 

Hay una pregunta que sigue guiando cada decisión: ¿Qué necesita esta niña para volver a sentirse segura, querida y capaz de construir su propio futuro? 

 

Esa pregunta ha impulsado al equipo a aprender de manera permanente, revisar sus prácticas y fortalecer la forma en que se acompaña a cada niña, sin perder aquello que nos ha dado identidad desde el principio, poner siempre a las a cada una de ellas en el centro. 

 

En estos 33 años han acompañado a más de mil doscientas niñas, adolescentes y jóvenes mujeres. ¡Son muchísimas historias de superación y crecimiento! Detrás de cada historia hay noches de escucha, tareas escolares, abrazos oportunos, celebraciones, aprendizajes y decisiones compartidas. Cuidar significa estar presentes todos los días del año, porque los vínculos también se construyen en lo cotidiano. Nada ocurre por casualidad, es el resultado de un equipo que, día tras día, vuelve a elegir caminar junto a ellas. 

 

Todo comenzó con las fundadoras, unas mujeres con un corazón gigante que dijeron: Queremos crear un lugar donde las niñas se sientan queridas, cuidadas y puedan crecer felices”. Y miren lo que lograron  

 

Hoy se cuenta con un patronato de tercera generación que mantiene viva esta misión, acompañado por personas, empresas, instituciones, voluntarias, voluntarios, colaboradoras y colaboradores que han decidido creer en este proyecto. Gracias a esa comunidad se ha podido crecer, aprender y responder mejor a las necesidades de quienes llegan buscando un lugar seguro para comenzar de nuevo. 

 

AYS celebra estos 33 años con la esperanza puesta en el futuro. Se sueña con un México donde ningún hogar como este sea necesario porque todas las niñas puedan crecer protegidas en sus familias y comunidades, ejerciendo plenamente sus derechos. Mientras ese día llega, se seguirá construyendo un espacio donde cada niña pueda sentirse protegida, escuchada, respetada y libre para escribir su propia historia. 

 

Porque, después de 33 años, están convencidas de que cuidar también es aprender. Y esa esencia continúa guiando cada paso que se da. 

 

Gracias por caminar con ellas 

 

En este aniversario la institución agradece a todas las personas que han sido parte de esta historia. A quienes soñaron con este hogar y lo hicieron posible; a quienes han trabajado con entrega y compromiso; a las niñas, adolescentes y jóvenes mujeres que han permitido aprender junto a ellas; a las familias, voluntarias, voluntarios, donantes, empresas, instituciones y personas aliadas que, durante estos 33 años, han fortalecido su misión. 

 

En esta IAP siguen construyendo, juntas y juntos, un país donde todas las niñas puedan ejercer plenamente sus derechos y desarrollar su proyecto de vida en familia y comunidad. Ese será, sin duda, el mayor motivo para celebrar. 

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