Fundación Lilo celebra 5 años apoyando a niños con cardiopatías congénitas en México y logra el hito de colocar el primer corazón artificial en una menor.
“La vida puede comenzar con fragilidad, pero jamás debiera comenzar con un abandono”. Con estas profundas palabras, Jaime Cervantes Covarrubias, presidente del patronato de Fundación Lilo México AC, resumió la esencia de una jornada histórica que no solo marcó el quinto aniversario de la organización, sino que encendió un faro de esperanza para miles de familias en el país.
En México, miles de niñas y niños nacen y viven con cardiopatías congénitas. Detrás de cada diagnóstico médico hay una realidad desgarradora: madres que no duermen, padres invadidos por el miedo y familias enteras intentando descifrar un lenguaje médico que jamás imaginaron aprender. Ante este panorama, Fundación Lilo México nació desde el amor y la convicción de que ninguna infancia debe quedarse sin la oportunidad de vivir plenamente por falta de recursos o atención médica especializada.
El milagro de la tecnología y la filantropía consciente
El evento de consolidación de la fundación estuvo marcado por un hito de la medicina y la responsabilidad social en el país: la exitosa colocación del primer corazón artificial en una niña de 13 años.
“Hoy hacemos visible un latido que durante demasiado tiempo permaneció en silencio”, afirmó Cervantes Covarrubias durante el lanzamiento del nuevo cineminuto de la fundación, una campaña que busca visibilizar este problema de salud pública. “El corazón es un poco más grande que el puño y sostiene absolutamente todo lo que somos; no solamente bombea sangre, sostiene memoria, esperanza, vínculos y ternura”.
El presidente del patronato hizo un firme llamado al sector empresarial para adoptar una filantropía consciente que vaya más allá de la donación de recursos. “Consiste en comprender que el dolor de una niña y un niño también nos pertenece. Cuidar un corazón infantil es cuidar el futuro de nuestro país”, enfatizó.
Más allá de las cifras: historias con nombre y apellido
Por su parte, Laura Patricia Mex García, fundadora y presidenta de Fundación Lilo México, compartió el balance de lo que significó el periodo de consolidación de la institución. Más allá de la frialdad de los números, la directiva destacó el crecimiento humano e institucional de la organización.
Gracias al fortalecimiento de una red nacional de cardiólogos pediatras y a la consolidación de su patronato, la fundación logró incrementar de forma histórica su capacidad de atención, pasando de salvaguardar a 45 menores a cobijar a 62 niñas y niños en el último año.
“Estos números parecen pocos, pero cuando pensamos en la historia de cada pequeño, nos llena de orgullo porque cada uno es el hijo de alguien”, expresó Mex García. “Representa la oportunidad de llegar a tiempo, más familias acompañadas y mayor capacidad instalada en México para atender a la niñez”.
Alianzas que salvan vidas
Uno de los pilares más exitosos celebrados por la presidenta fue el impacto del programa especializado en Yucatán. Este modelo ha demostrado que es plenamente viable transformar el sistema de salud pública cuando existe voluntad política, alianzas estratégicas y una visión compartida entre la sociedad civil y las instituciones del Estado.
El evento contó con la emotiva presencia de uno de los primeros pacientes que llegó a las puertas de Fundación Lilo en sus inicios. Su testimonio vivo demostró que el éxito de la organización trasciende la sala de operaciones. “Cambiar el futuro de estos pequeños no depende únicamente de una cirugía; depende de construir sistemas, alianzas y redes capaces de sostenerlos de inicio a fin”, concluyó Laura Patricia Mex.
Con la mira puesta en el futuro, la fundación reafirmó su compromiso de seguir expandiendo sus redes de apoyo para que el diagnóstico oportuno deje de ser un privilegio de pocos y se convierta en un derecho para toda la infancia mexicana. Porque mientras exista un corazón latiendo con esperanza, siempre habrá una posibilidad de vivir.





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