El impulso del periodismo

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La libertad de prensa no es solo un derecho, es un pilar de la verdad y la justicia. Descubre cómo los civiles podemos proteger a los periodistas y promover el respeto. 

 Un logro que siempre se menciona cuando alguien expone a los demás la realidad de los avances en el respeto a los derechos humanos es la libertad de prensa. Y realmente ese logro, si es cierto, muestra un gran avance en el respeto a la opinión de un experto en la exposición de asuntos y en la agudeza para prever resultados. Desde luego ha de ser un profesional con prestigio bien ganado.

La libertad de prensa siempre será un tema digno de defender pues todos valoramos la importancia de estar bien informados. Y decir la verdad muchas veces es heroico pues quedan patentes sucesos y personas que ocultan esos modos de proceder.

La UNESCO promovió la Jornada Mundial de la Libertad de Prensa, y el Papa León XIV manifestó su apoyo a este derecho fundamental que nos proporciona a todos la posibilidad de conocer los acontecimientos. También expresó su preocupación ante las violaciones al derecho de estar bien informados, que a veces conlleva la persecución y el descrédito de los profesionales del periodismo.

Ante esta realidad, los civiles hemos de proteger, en lo que está de nuestra parte, a los periodistas, valorando su trabajo, y quien sea testigo de algún tipo de violación, hacer denuncias bien pensadas y con oportunidad.

La verdad y la justicia están en manos de todos los civiles, y si queremos mejorar en todos los campos de la vida, es necesario colaborar en lo que está a nuestro alcance.

A veces nos lamentamos ante el deterioro en muchos aspectos de la sociedad. Como el periodismo tiene que ver con todos ellos, y si los civiles nos proponemos estar atentos y actuar a tiempo para frustrar cualquier violación, estaremos promoviendo beneficios inimaginados.

Concretar detalles al alcance real de cada uno. Por ejemplo: respetar modos de enfocar los asuntos que no están mal, pero nos disgustan porque nosotros los enfocamos de otro modo. Ante eso hemos de reconocer que nos falta flexibilidad y debemos dejar de impedirlo porque no está mal, ni daña a nadie. Poco a poco el beneficio es mutuo y todos ganamos.

Y como esos ejemplos, surgirán muchos más. Hay mucho que hacer.

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