Acercan la música clásica a través de experiencias artísticas profundas, emotivas y formativas

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La Emoción de la Música, proyecto educativo creado por Eduardo Lozowsky, busca acercar la música clásica a todas las personas desde la emoción y no solo desde la técnica. Con un modelo incluyente y replicable, este programa ofrece sesiones guiadas que combinan escucha activa, contexto histórico y conversación, beneficiando a comunidades vulnerables, albergues y OSC. 

 

La música clásica es una expresión artística que constituye una expresión cultural formativa y que no debe estar sujeta a un acceso exclusivo por clase o nivel socioeconómico.  Con la intención de acercar lo que la música clásica significaba no desde el ámbito técnico, sino desde la emoción, el artista, divulgador y apasionado de la pedagogía musical Eduardo Lozowsky, ideó el programa educativo “La Emoción de la Música”. 

 

Derivado de una vivencia personal que lleva consigo el deseo de compartir la emoción que genera la música aún sin saberla comprender en estructura, Eduardo materializó este proyecto educativo, sensible e incluyente dirigido a instituciones educativas, culturales y sociales con un modelo replicable, documentado y escalable. 

 

Para Lozowsky es difícil conocer a una persona que no le haya conmovido la música. Amores, desamores, recuerdos, alegrías, tristezas, etc. 

 

En algunas ocasiones la música se convierte en más que un entretenimiento; en arte, que nos llega a las entrañas. 

 

Eso le sucedió al maestro Eduardo Lozowsky que, sin ninguna preparación musical, ni entendimiento de su técnica, y solamente escuchando con atención, logró tener momentos maravillosamente intensos. 

 

Con este aprendizaje, de dio cuenta que se puede llegar a la última consecuencia que es la emoción profunda y quiso compartir esa experiencia con la mayor cantidad de gente posible. 

 

Los años de experiencia en sus clases han confirmado su seguridad de que la música es para todos. 

¡No importa edad, conocimiento previo, estado de salud, condición socioeconómica, género…es para todos!. 

 

Este fácil camino se vuelve más accesible con una guía: anécdotas, momentos culminantes, contexto histórico, conocimiento de compositores e intérpretes, etc. 

 

Eso es lo que Eduardo Lozowsky hace en sus clases, y el crecimiento de su universo de alumnos y verlos verdaderamente emocionados es la mejor recompensa. 

 

Especialmente implementado en zonas de difícil acceso a estas experiencias artísticas profundas, La Emoción de la Música garantiza por medio de sesiones guiadas de 2 horas en formato híbrido combina escucha activa, contexto histórico y conversación estructurada para beneficiar directamente a niños, niñas, jóvenes y adultos mayores. 

 

El público al que va dirigido este programa principalmente es a beneficiarios de albergues, asilos y OSC con la posibilidad de generar una valiosa alianza para llevar estas experiencias que dejen huella en cada persona. 

 

Cabe resaltar que las sesiones de La Emoción de la Música no son clases técnicas o conciertos formales, sino momentos guiados donde la música se escucha, se conversa y se entiende desde la emoción y el contexto. 

 

Y precisamente la música clásica en este contexto artístico y cultural ha recuperado la atención de los jóvenes, ya que los conciertos de música en vivo (donde se agrupan también a la música clásica), representa el 32.7% de asistencia siendo el segundo lugar más popular después del cine. 

Esta cifra es esperanzadora, y resalta que la sociedad disfruta de esta expresión cultural más en un porcentaje de jóvenes en un nivel educativo superior en un 76.3% de acuerdo a datos del INEGI. 

 

Desafortunadamente la ubicación continúa siendo una barrera social para la música clásica, ya que sólo las principales ciudades del país son las que cuentan con acceso a este tipo de eventos. 

 

Es por ello que La Emoción de la Música está en busca de instituciones que deseen implementar este programa para generar un vínculo emocional con la cultura. De la mano de Eduardo Lozowsky es posible generar una experiencia emocional accesible y una verdadera conexión humana. 

 

Por último, recordemos la frase del filósofo Federico Nietzsche “La vida sin música sería un error”. 

 

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